¡A clases! en fachas

En la universidad ahora todo es válido. Ya no está el ojo inclemente del maestro o el director de secundaria tras sus ropas. Desde pendientes en los pezones, sandalias o gorras hasta colores chillantes y escasa ropa. Los jóvenes que ayer vestían un reglamentario azul y blanco en las escuelas, se han tirado a la […]

En la universidad ahora todo es válido. Ya no está el ojo inclemente del maestro o el director de secundaria tras sus ropas. Desde pendientes en los pezones, sandalias o gorras hasta colores chillantes y escasa ropa. Los jóvenes que ayer vestían un reglamentario azul y blanco en las escuelas, se han tirado a la calle de en medio sacando lo mejor y peor de su guardarropa.

Los tiempos cambian y las universidades se han convertido últimamente en las pasarelas de las nuevas modas juveniles. Y por tal razón los jóvenes dejaron en un baúl bajo llave, el fastidioso uniforme azul y blanco, y salieron alegremente con ropa rasgada, estilos “Punk”, de marca, aretes, tatuajes o simplemente vestir con la intención de atraer al sexo opuesto.

Uno de los que se ha independizado del “vístete adecuadamente, aquí vienes a estudiar y no a lucirte”, es el joven estudiante de arquitectura Yuri Castro, quien recuerda que durante sus estudios de secundaria en un colegio público, no pudo jamás, ni por remota idea lucir sus jeans sucios y rotos como lo hace con mucha libertad ahora que está en la universidad.

Sentado, junto a su novia, quien por cierto le encanta como viste, Yuri luce unos pantalones azulones totalmente ajados rotos y sucios, una camisa negra sin mangas, zapatos tenis despegados y un tremendo collar de pelotas plateadas. “En el colegio no podía usar chapas, pulseras, ni otros accesorios que me encantan”, recuerda el futuro arquitecto.

Afirma que ahora que está libre de sus maestros de secundaria y de las reglas de usar el bendito uniforme azul y blanco que cargó obligatoriamente durante muchos años.

Y mucho menos se afrenta de vestir así, incluso su novia “cuando me ve así, me dice que me veo genial, aunque hay gente que me dice que un universitario no debe vestir así, que no me preocupo por mi persona, pero yo creo que con mi look me veo diferente, es mi manera de pensar, además se siente rico andar de sandalias y chinelas y te podés venir a la universidad a como te plazca. Entre más mal me miren, me siento mucho mejor”.

TÉRMINO MEDIO

El estudiante de Derecho Francisco Hernández de 18 años, está ubicado en término medio. Por lo general asiste a sus clases con vestimenta casual de jeans y camiseta, pues opina que a la universidad se viene a estudiar. Sin embargo, de vez en cuando se viste a como lo amerita el ambiente. “A menos que haya algo extraordinario, ya sea una fiesta u otros lugares formales, me visto diferente”.

Piensa que los jóvenes que se esmeran en lucir todo tipo de accesorios como aretes, collares o tatuajes, son personas que quizás no duermen de vez en cuando en su casa y que por tal razón su vestimenta también luce sucia o ajada y que los universitarios que les encanta lucir impecables, es porque están obsesionados con la limpieza y su imagen.

¿QUÉ DICEN LOS MAESTROS DE SECUNDARIA?</b

En vista que muchos jóvenes adquieren un nuevo look una vez que dejan la secundaria y entran a la universidad, no es de extrañar que los maestros se preocupen tanto por cómo visten. Según sus impresiones, desean transmitir un mensaje correcto, uno que te refleje más allá de su carrera profesional como una persona equilibrada y responsable.

Tal es la opinión de Juan Ramón Leytón, profesor de inglés en el colegio Centro Evangelístico, quien dice que “los alumnos no deben venir en contra de las normas disciplinarias del centro o vestir de una manera inadecuada, porque en el colegio se le da al alumno la educación que va a demostrar mañana en el centro universitario y si él no logra cosechar y sembrar en su personalidad esos valores y demostrarla en la universidad, entonces tampoco tendrá ética en su profesión y en su trabajo”.

Asimismo, opina que los futuros profesionales no estan en la universidad solamente por un diploma, sino por adquirir valores espirituales, cívicos y éticos. “Se deben mantener ante todo los valores, la honestidad en la universidad, porque eso es lo que el estudiante va a demostrar en el centro de trabajo profesional”.

Lloyd Germán Connolly, profesor del colegio Benjamín Zeledón, piensa que cuando hay disciplina en todos los aspectos en el alumno, tendrá mejor rendimiento académico, pero que esta disciplina comienza desde el hogar. “Si el padre es flojo, el hijo se le encarama”.

Asimismo, cree que las universidades actuales copian malos hábitos de otros países y es por eso que sus alumnos no visten adecuadamente. “Los universitarios deberían llegar vestidos como personas, ya que tienen mayor uso de razón”.

En sus 43 años de servicio como docente, le ha gustado inculcar siempre a sus alumnos las reglas del colegio. “Según las reglas, el alumno debe venir rasurado varonil, sin chapas, sin pantalones cholos y las alumnas sin pintura, sin cejas depiladas, con faldas largas y no venir en chinelas o sandalias”.

Los puntos de vista de los maestros universitarios pueden ser diferentes, y algunos piensan en que cada alumno actúe de acuerdo al nivel en que se encuentra, tal es el caso del maestro del Departamento de Matemáticas de la Universidad de Ingeniería, Jorge Morales, quien rechaza que los jóvenes imiten otros sistemas, porque la idiosincrasia nicaragüense no va con lo que algunos jóvenes llaman moda. “Uno como educador pretende como parte de la ética, que el alumno cuando busque trabajo en una empresa, llegue con una buena presentación, de acorde a la labor social que va a desempeñar”.

Pero no cree que la manera de vestir de algunos jóvenes tenga que ver con su personalidad, sino más bien con el medio donde se desarrollan o quizás por una característica propia del joven al pasar de la pubertad a la adolescencia o bien por falta de instrucción de sus padres. “Pueden haber muchas opciones por las cuales un joven se viste de determinada manera y respeto su derecho aunque lo veo inadecuado”.

Asegura que las universidades públicas están regidas por un reglamento que impulsa la moralidad, emitido en 1990 por el Consejo Nacional de Universidades (CNU), en el cual se señala la forma de vestir del estudiante. “El reglamento que rige a todas las universidades públicas, dice que los universitarios se vistan de manera adecuada, acorde a su nivel social, sin embargo, muy poco se cumple”.

El joven de 21 años Mario Estrada, opina que la mayoría de los universitarios buscan sentirse cómodos, ya que en los colegios uno tiene que llevar un uniforme obligatoriamente. Asegura que no le importa la forma de vestir, si es loco o estrafalario, ni la manera de ser de las personas. “Respeto como se viste cada quién, porque en ocasiones me visto así, otras veces formal. En ocasiones con camiseta y pantalón azulón”.

Carlos Paladino de 21 años, piensa que los universitarios que se visten desaliñados, “son influenciados por diferentes fuentes, videos y medios de comunicación. Cada cual tiene su personalidad que puede tomar, eso es la moda y en cada tiempo hay diferentes modos de vida que puede optar cada persona y que está en libre voluntad de cada uno”.

Pero también cree que no se debe alejar de las normas de ética y de las costumbres que tenemos los nicaragüenses, porque siempre se debe respeto. “Su forma de vestir no debe cambiar su forma de actuar y no tengo nada en contra de ellos”.

Por su parte Juan Alberto Blandón de 23 años, afirma que no le interesa cómo los universitarios lleguen a su aula de clases, porque es su manera de vestir. “Que vengan como quieran, con tal que vengan a aprender, creo que su forma de vestir no importa”.

Asimismo, cree que mucha gente no son lo que aparentan, que hay que conocerlos, pues a veces son personas tranquilas. Sin embargo, cree que estas personas al momento de pedir trabajo, su apariencia seguramente les traerá problemas. “Para conseguir trabajo, tienen que cambiar en algún momento”.

Entre tanto Rosa María Lacayo de 22 años, dice que “es cierto que uno tiene libertad de expresión, pero también me parece que uno debería mantener una buena imagen, porque dependiendo de la imagen que se tenga, así lo tratan, sobre todo si una es estudiante universitaria”.

“Creo que no se puede venir hecho un desastre a clases, por respeto a los profesores y al resto de los estudiantes”, sostiene la universitaria, pues considera que se puede vestir cómodo, pero presentable, y que el look no tiene nada que ver con la calidad del estudiante.

Darling Yessenia Silva de 17 años piensa que cada quien se viste como quiere, pues es así su forma de ser y de vestirse. “La vedad es que la universidad no prohíbe la forma de vestir. Aquí se puede venir a como quiera”.

Considera que a veces se consideran un poco locos a quienes se visten demasiado raros, pero que lo más importante es que un estudiante se dedique a sus estudios, y no importa el look. “La imagen no es lo que va a desempeñar el alumno cuando salga de la universidad, sino su capacidad”.

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