Un miliciano de la opositora Alianza del Norte eleva una plegaria tras concluir su guardia en su posición.

EE.UU. desconoce daños exactos de los Talibán

EFE, AFP Washington.- Estados Unidos siguió ayer con la rutina del lanzamiento de bombas, misiles y panfletos en Afganistán sin saber todavía hasta qué punto están degradando la resistencia de los Talibán. “Nuestra campaña contra el terrorismo continúa”, afirmó el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Richard Myers. “Estoy un poco sorprendido por la obstinada […]

EFE, AFP

Washington.- Estados Unidos siguió ayer con la rutina del lanzamiento de bombas, misiles y panfletos en Afganistán sin saber todavía hasta qué punto están degradando la resistencia de los Talibán.

“Nuestra campaña contra el terrorismo continúa”, afirmó el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Richard Myers.

“Estoy un poco sorprendido por la obstinada manera en la que se mantienen en el poder”, comentó el contralmirante John Stufflebeem, director adjunto de operaciones del Estado Mayor conjunto estadounidense.

También confesó su asombro frente a la negativa del jefe Talibán, el molá Mohamad Omar, de abandonar el poder. “El hecho de que el molá Omar no se dé cuenta del carácter inevitable de lo que va a pasar, me sorprende”, declaró.

Esta sorpresa, fingida o real, de los oficiales estadounidenses, contrasta con la confianza que mostraban al inicio de las operaciones, el 7 de octubre, respecto a la capacidad de sus fuerzas para derrotar a 40,000 milicianos equipados con armamento obsoleto.

Mencionaban las dificultades del terreno y la experiencia de combate adquirida por los Talibán durante la guerra contra los soviéticos y en las luchas internas luego de la retirada del Ejército Rojo. Pero exudaban confianza con la que los expertos militares loaban las proezas que las unidades estadounidenses eran capaces de realizar en cualquier circunstancia.

Por el momento, sin embargo, las informaciones provenientes de Afganistán son más desconcertantes y dan cuenta de una serie de objetivos civiles destruidos, muertos en la población y miles de desplazados en un país de 26 millones de habitantes habituados al sufrimiento.

El jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, reconoció que a casi tres semanas del inicio de los ataques contra los Talibán “las fuerzas en el norte y en el sur (que se oponen al régimen talibán) no se han movido mucho, aunque algo se han movido. Sabemos que hemos destruido una gran parte de lo que creemos que era el número inicial de sus misiles tierra-aire”, agregó. “Sabemos que todavía tienen algunos. Sabemos que hemos destruido un gran número del total de aviones de combate, de transporte, helicópteros”.

“Lo que esto significa es que la capacidad de los Talibán para combatir se ha degradado y disminuido”, según Rumsfeld. “Y eso es bueno”.   

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