Eduardo Aguilar
Dentro de un marco de análisis del gobierno de los ochenta, que en la actualidad y aún por muchos años será motivo de referencia, se podrían tomar en cuenta algunas cifras y someterlas a diversas consideraciones. Se podría someter a consideración que después de aproximadamente 3,830 días de gobierno sandinista quedó un saldo de alrededor de 12,700 millones de dólares de deuda externa; 750,000 nicaragüenses emigrados; más de 50,000 muertos y varios miles de lisiados de guerra. Esto significa lo siguiente:
a) Que la deuda representa un promedio de más de tres millones de dólares por cada día de gobierno, lo que equivale a más de cuarenta millones de córdobas, actuales. Este costo resulta mayor al que ocasionaría una asonada permanente circunscrita a la ciudad de Managua. Si bien es cierto que en el monto total de esta deuda se incluyen mil seiscientos millones de dólares responsabilidad del gobierno anterior, así como intereses generados, la omisión de su descuento quedaría más que compensada con los recursos usados provenientes de desmonetizaciones y devaluaciones incesantes.
b) La fuga de nicaragüenses promedia cerca de las doscientas personas que de manera ininterrumpida huían diariamente del país. Una gran parte de estas personas tenía alta capacidad productiva y preferían enfrentarse a cualquier otro ambiente que quedarse en Nicaragua.
c) La muerte por causas no naturales y violentas se enseñoreó de aproximadamente unas catorce personas diarias. Es decir que, en promedio, un nicaragüense murió por bala cada menos de dos horas durante todo el gobierno sandinista. Eso sin contar a las víctimas de las cárceles y a otros destinados a yacer en fosas comunes.
d) Diariamente se produjo un número no determinado de lisiados de guerra, sin que aún, fuera de ese tiempo, se haya parado el conteo de víctimas por estallido de minas. Aunque en una guerra los bandos en conflicto son causantes de los muertos y heridos, debe señalarse que las causas que dieron origen a esa guerra son imputables rotundamente a la forma de gobernar de don Daniel Ortega.
Si se establece el valor de la mano de obra capacitada que por emigración perdió el país, posiblemente para siempre, y si también se evalúa las correspondientes indemnizaciones a tantas vidas perdidas, lisiadas o malgastadas, además de todos los recursos materiales usados y desperdiciados en la guerra, podría resultar un daño definitivamente mayor al que fue ocasionado en las Torres Gemelas.
Master en Administración de Empresas.