- Seis años después, Sánchez vuelve al timón de la selección
Edgard Rodríguez C. [email protected]
Aun con la celeridad con que se mueve el mundo, cinco años es un período relativamente corto. No obstante, parece haber sido suficiente como para permitirle a Carlos García y a Julio Sánchez, llegar a coexistir pacíficamente.
Las contradicciones entre García y Sánchez no fueron tan ásperas hasta el punto de ser calificadas como irreconciliables, pero era visible que no halaban en la misma dirección, mientras el aspecto político agravaba el conflicto.
Sin embargo, desde hace varios meses, ambos han intentado ubicar al respecto en el sitio correcto y han podido avanzar. Pero el avance más significativo se consumó ayer, cuando Carlos confirmó a Julio como mentor para China.
Después de unos meses al frente del Bóer, Sánchez fue nombrado timonel de la selección y atrapó la medalla de plata en los Panamericanos de Argentina en 1995. Luego pasó por Cali y de nuevo se impuso, para cerrar en Edmonton con el boleto hacia Atlanta.
Pero a la par de los triunfos, las contradicciones se agudizaron y Carlos se vio tentado de remover a Sánchez en pleno Preolímpico, mientras el mentor asumía una actitud retadora.
Y una vez que cerraron las Olimpiadas en 1996, Julio quedó fuera. Ahora Sánchez está de regreso al más neurálgico, pero a la vez más atractivo puesto en el deporte pinolero.
Asegura que retorna aumentado y corregido, dispuesto a brindar su mejor esfuerzo y con la madurez deseada para enfrentar cualquier dificultad.
Saliste en medio de una crisis, ¿ahora el contexto es distinto?
“Claro que sí. Por eso he aceptado el reto. Tanto Carlos como yo hemos madurado y nos hemos dado el lugar que le corresponde a cada cual. Hubo gente empeñada en agravar las contradicciones y eso fue más dañino. Eso no pasará ahora”.
¿Los “echaban” a pelear?
“Así es. Y yo en medio de mi inmadurez no lo notaba. Aún pienso que cada quien debe mantener su propio criterio, pero dentro de un marco de respeto y comprendiendo que la selección es un esfuerzo de todos”.
¿Sos mejor manager ahora?
“Pienso que sí. Ahora conozco cosas que en 1996 ni las imaginaba. Hice un viaje a los campos de entrenamiento de Arizona que ha tenido para mí una gran utilidad y siento que he crecido. Aún debo aprender, pero he avanzado”.
Hablás de madurez, ¿en qué sentido has madurado?
“He madurado como persona y como manager. Antes era muy impulsivo y pensaba que siempre tenía la razón, pero he aprendido a escuchar y a comprender que uno no es dueño de la verdad. Me siento mejor ahora”.
¿Confiás en los técnicos que te acompañan?
“Por supuesto. Nunca había estado en un cuerpo técnico que trabajara de una forma tan unida como ahora. Yo confío en ellos y ellos confían en mí, si no… fíjate que fui yo quien nombró a Omar Cisneros como mi asistente”.
¿El Mundial parece demasiado para nosotros?
“Yo confío en mi equipo”.
¿QUÉ DICE CARLOS?
“Nunca he dudado que es la persona idónea para el puesto. Hay que reconocer que ha madurado y que viene con otra mentalidad”.
“Aun con la presencia de Denis Martínez, Julio fue quien estuvo a cargo del equipo la mayor parte del tiempo. Es competente”.
“Feniba lo nombra acogiendo la sugerencia de Denis y de sus compañeros técnicos”.