Telémaco Talavera, rector de la Universidad Nacional Agraria (UNA) de Managua, durante la inauguración del núcleo universitario que funcionará en Juigalpa y que está adscrito a esa Alma Mater.

Formación científica agraria en tierras productivas

Después de 25 años soñando con un proyecto acorde con la región, se sembró la semilla de lo que será el futuro Centro de Investigación Productiva para áreas especializadas de la región central del país. El núcleo universitario adscrito a la UNA, ubicado en Juigalpa, formará profesionales especializados en ganadería, industria láctea y forestal. Mercedes […]

  • Después de 25 años soñando con un proyecto acorde con la región, se sembró la semilla de lo que será el futuro Centro de Investigación Productiva para áreas especializadas de la región central del país. El núcleo universitario adscrito a la UNA, ubicado en Juigalpa, formará profesionales especializados en ganadería, industria láctea y forestal.

Mercedes SequeiraCORRESPONSAL/ [email protected]

Los jóvenes de la región central del país cuentan ya con un núcleo universitario adscrito a la Universidad Nacional Agraria. Se ubica en Juigalpa, donde los estudiantes podrán cursar carreras agropecuarias.

El centro no sólo formará profesionales, también brindará pregrado y algunos posgrados. Asimismo, habrá un centro de capacitación para productores y técnicos, con el objetivo de que el núcleo vaya convirtiéndose en el futuro en un Centro de Investigación Productiva para áreas especializadas de la región, tanto ganadera como de la parte industrial láctea y forestal, que promueva el desarrollo de la zona, dijo el rector del Recinto Agrario de Managua, Telémaco Talavera.

Talavera también anunció que el próximo año impartirán nuevas carreras de Ingeniería Agronómica y Medicina Veterinaria, porque, según él, son carreras de alta exigencia para el estudiantado.

Esperanza Castro, directora de ese centro educativo, aprovechó la ocasión para hacerles un llamado a los funcionarios que dirigen la política del desarrollo agropecuario de este país, para que piensen en Chontales, porque “siempre nos consideran como la vaca echada”, justificando que los chontaleños se levantan al iniciar la luz del día a sus quehaceres laborales.

“Nosotros vivimos de lo que hacemos, y este proyecto es el producto del esfuerzo de un trabajo de equipo que está en principio por los estudiantes, por instituciones ligadas al sector agropecuario, por las ONG acreditadas en la nación”, recalcó.

UN SUEÑO DE ANTAÑO

La directora de la UNA recordó que el proyecto inició desde hace 25 años, en la década de los 70, cuando soñaban con un centro superior de Educación Agraria en Chontales. Posteriormente se formaron grupos de trabajo, sobresaliendo el profesor Guillermo Rothschuh Tablada, Víctor Báez Suárez, Rafael Lanzas, Luis Enrique Figueroa y Bayardo Saúl Vargas, entre otros, señaló Castro.

Las labores de la UNA iniciaron en mayo de l997 en el Liceo Agrícola, dirigido siempre por Esperanza Castro, nombrada por el entonces rector, Guillermo Cruz. Mientras el actual local estaba en construcción, desde hace dos años en un área de cinco manzanas donadas por Inatec.

VISTOSA INAUGURACIÓN

El nuevo centro fue inaugurado con un vistoso desfile hípico que inició en la Gasolinera Shell y culminó en el Recinto Agrario “Jofiel Acuña Cruz”, y la presencia de egresados de la UNA, estudiantes, profesores de la universidad e invitados especiales de la sociedad civil y militar, quienes participaron en el desfile hípico.

La construcción de esta sede de la UNA se realizó con esfuerzos conjuntos de instituciones nacionales e internacionales, como la cooperación española, AID, Caruca, Inatec, Alcaldía municipal, Iniser, y personas que aportaron individualmente, dijo el rector del Recinto Agrario de Managua, ingeniero Telémaco Talavera.

Al bendecir la obra, el obispo de la Diócesis de Chontales y Río San Juan, monseñor Bernardo Hombach, felicitó a quienes apoyaron la construcción de la UNA e instó a los docentes a trabajar con el esmero y la dedicación que necesita la juventud. “Ustedes tienen una responsabilidad grande con ellos (los jóvenes) de formarlos científicamente, para que puedan aprovechar estas tierras productivas”, reiteró.

Monseñor Hombach señaló que los jóvenes no sólo necesitan formación técnica sino una formación de personalidad, de seres humanos, y argumentó que no sólo la ciencia pura marca el progreso del ser humano, sino también el progreso ético y moral.  

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