Científicos de 11 países anunciaron la fundación de un consorcio internacional para secuenciar el genoma del banano en los próximos cinco años. Los científicos de gobiernos, universidades y organizaciones sin fines de lucro usarán los nuevos datos genéticos para permitir a los productores de los países en desarrollo utilizar una variedad resistente al hongo de la sigatoka negra y de otras plagas de la fruta.
El banano es un alimento de primera necesidad para cerca de 500 millones de seres humanos en todo el mundo, pero las cosechas cada vez se reducen a consecuencia de enfermedades.
“Los antiguos productores de banano seleccionaron variedades sin semilla (estériles) y multiplicaron la fruta a través de brotes”, explicó Emile Frison, directora de International Network for the Improvement of Banana and Plantain (INIBAP). “El cultivo, por tanto, ha quedado estacionado en su evolución de miles de años y le hace falta la diversidad genética necesaria para luchar contra las enfermedades. Un esfuerzo coordinado por científicos de todo el mundo es necesario para destrabar (el desarrollo de esa) diversidad genética”.
La INIBAP es un programa del International Plant Genetic Resources Institute (IPGRI), con sede en Roma, que está a la cabeza de este esfuerzo, y que une a organismos de Australia, Bélgica, Brasil, Checoslovaquia, Francia, Alemania, India, México, Reino Unido y Estados Unidos. La nueva fundación “Global Musa (Banan) Genomics Consortium”, incluye también al Instituto Internacional para la Agricultura Tropical (IITA), con sede en Nigeria y al Institute for Genomic Research (TIGR), el cual previamente colaboró en la secuenciación del genoma del arroz y de la planta arabidopsis (de la familia de la mostaza), así como en la de los parásitos que causan la fiebre de la Costa Este, enfermedad que acaba con el ganado en África.
Los científicos mapearán el genoma del banano usando una reproducción sexual con especies silvestres del sudeste de Asia.
“El banano será el primer cultivo exclusivamente tropical en ser secuenciado”, dijo Frison.
Agrego que “más que una popular fruta, el banano es un alimento de primera necesidad para muchas familias. Éste es nuestro chance para desarrollar un cultivo que no puede faltar a estas familias, y que puede ayudar en la lucha contra la pobreza y el hambre”.
SIGATOKA, LA PEOR PLAGA
Las plantaciones de banano son tratadas continuamente con pesticidas para combatir el hongo de la sigatoka negra, la peor plaga durante las tres últimas décadas que reduce las cosechas de un 30 a 50 por ciento cada año.
Otras enfermedades y plagas incluyen hongos del suelo, gusanos taladradores, gorgojos, que sólo pueden ser combatidos por una variedad resistente, desarrollada mediante bioingeniería.
Los productores invierten considerables recursos en el control químico de los hongos, aplicando pesticidas hasta cincuenta veces por año, promedio que es diez veces mayor a la cantidad de aplicaciones químicas en la agricultura intensiva de los países industrializados.
Estos costos equivalen al 27 por ciento de los costos totales de la producción de banano exportable, y ya ni qué decir de los daños ocasionados a millones de trabajadores y al medio ambiente.
Tomado de Promesa