- Sospechan que ellos pertenecen al grupo que ha estado matando, robando, violando y secuestrando
- ¡Qué ironía! Se supone que estaban para proteger al pueblo
Heberto Jarquín ManzanaresCORRESPONSAL/ Tasba Pri, [email protected]
Campesinos del territorio de Tasba Pri, municipio de Puerto Cabezas, denunciaron una serie de tropelías supuestamente cometidas por los siete soldados del Ejército de Nicaragua que el sábado 29 de septiembre desertaron de la base militar de Shasa, Región Autónoma del Atlántico Norte.
“El lunes 1 de octubre en horas de la mañana, en la comunidad de Santa Fe de Asawás, 90 kilómetros al oeste de Puerto Cabezas, aparecieron siete hombres vestidos con uniformes militares, todos llevaban fusiles AK. Entraron violentamente a la casa de la familia López Cortedano y violaron a la niña de iniciales I.L.C. de 13 años de edad. Después se trasladaron a la vivienda de los López Hernández y abusaron de las jovencitas L.L.H. de 15 años, y de su hermana P.L.H. de 24 años de edad”, informó un familiar que pidió el anonimato.
“Los desertores robaron dos cerdos, dos radiorreceptores y 120 córdobas en efectivo a la familia López Hernández”, añadió el denunciante.
OTRO SECUESTRADO
En Sumubila, 70 kilómetros al suroeste de Puerto Cabezas, desapareció el señor Ambrosio Orozco Díaz, de 44 años. Sus familiares aseguran que el domingo 23 de septiembre fue secuestrado por dos militares y un civil que se lo llevaron con rumbo desconocido.
Don Ambrosio no aparece por ningún lado. Sus ocho hijos temen por su vida. Pablo Rodríguez García, dirigente comunal de la zona, dijo a LA PRENSA que el desaparecido había sido amenazado por el jefe del puesto militar de Shasa, a quien sólo identificó como el mayor Lanzas.
ÉXODO
El licenciado José Lechado, director de Acción Médica Cristiana en Tasba Pri, informó que decenas de familias campesinas han abandonado sus fincas por temor a los desertores del Ejército que han cometido todo tipo de abusos en contra de la población indefensa.
“Roban los objetos de valor, violan a las mujeres y amenazan a las personas del lugar”, se quejó.
“Treinta y dos familias de las comunidades de Akawás y Columbus optaron por abandonar sus fincas, cultivos y animales domésticos, y se trasladaron a la comarca de Shasa, donde carecen de alimentos y techo”, agregó Lechado.
“Necesitamos el respaldo de la sociedad en general para brindarle algún tipo de asistencia a esta gente que está a la intemperie. Son más de 160 personas, entre las que se encuentran mujeres, niños y ancianos, que claman por la sensibilidad de sus semejantes”, concluyó.