Sosa es un caso único

Edgard Rodríguez C. [email protected] Lástima que Sammy Sosa no pueda lanzar. El “sólo puede” disparar jonrones y empujar carreras. De poder hacer ambas cosas, quizás los Cachorros habrían tenido mejor suerte. Sin embargo, pese a que el dominicano sigue inscribiendo su nombre en los libros de la historia, los tropiezos de Chicago continúan inalterables. Este […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Lástima que Sammy Sosa no pueda lanzar. El “sólo puede” disparar jonrones y empujar carreras. De poder hacer ambas cosas, quizás los Cachorros habrían tenido mejor suerte.

Sin embargo, pese a que el dominicano sigue inscribiendo su nombre en los libros de la historia, los tropiezos de Chicago continúan inalterables. Este año compitieron intensamente, pero en el momento en el que debían impulsarse más, se vinieron de bruces y Houston los sacó del camino.

Después de convertirse en el primer equipo en ganar dos Series Mundiales en años sucesivos, los Cachorros han tenido sólo reveses. Ellos vencieron 4-0 a Detroit en 1907 y le aplicaron la misma dosis en 1908. Pero después, sólo han puesto la cabeza y desde 1945, no han vuelto a un clásico.

Este año, tampoco se esperaba que volviesen a una Serie Mundial, pero parecían haberse armado lo suficiente como para dar más batalla. Y Sosa volvió a hacer su parte, pero John Lieber (19-6) quedó solo en el staff de pitcheo y la nave terminó por naufragar. Sammy no pudo hacerlo todo.

No obstante, la incapacidad de los Cachorros como equipo funcional, no invalida necesariamente la dimensión del trabajo de Sosa, quien se convirtió en el primer bateador en la historia en pegar 60 o más jorones en tres temporadas distintas. De hecho tiene 61 con el disparado ayer.

Desde 1961, cuando Róger Maris descargó 61 cuadrangulares, hubo que esperar hasta 1998 para contar con otro cañón tan agitado. Mark McGwire llegó a 70 y Sosa a 66. Pero al año siguiente, Sosa disparó 63 y tras “el bajón” a 50 el año pasado, ahora volvió al club de los 60 bambinazos.

Sosa es un jonronero consumado y más allá de las necedades del manager Don Baylor que exigía mejor defensa y bases robadas, el dominicano ha desquitado su salario y ha aportado su esfuerzo para sacar a los Cachorros de la mediocridad, pero no ha contado con un buen acompañamiento.

Está bien que roben Jimmy Rollins o Ichiro Suzuki, pero a Sosa hay que dejarlo que haga swing.

En eso es de los mejores.  

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