Tito Rondón [email protected]
Las cosas no lucían bien para Juan Muñoz al comienzo de la temporada recién terminada, pues su organización, los Cardenales de San Luis, habían demostrado que no tenían mucha confianza en el diriambino.
Eso repercute en el ánimo del pelotero; además hay que sumar algo señalado por el propio Muñoz: jugar en un mal equipo como los Cuervos de New Haven, Liga del Este, categoría doble A, es deprimente e influye negativamente en la producción en el terreno.
La historia es la siguiente. En el 2000 Muñoz, después de terminar la campaña de 1998 en triple A, y pese a estar en rehabilitación jugar sus únicos dos partidos de 1999 en esa categoría, fue asignado a doble A.
El nica no se dejó amedrentar. Empezó ferozmente y acumuló un promedio de .344 en 68 partidos, y además le dio a los zurdos, algo con lo que había tenido problemas anteriormente. Fue ascendido al Memphis.
El primer cubo de agua fría fue que no le dieron mucha oportunidad de jugar; el segundo que lo sentaron ante los lanzadores de brazo equivocado.
Para colmo, cuando San Luis buscaba un canje (adquirieron al lanzador Mike Timlin el 29 de julio), para “ponerlo en el escaparate” (o sea que jugara diario) al pelotero que ofrecían, Chris Richards, pusieron a Muñoz en la lista de lesionados con una excusa no muy convincente.
En su fase triple A Juan Muñoz bateó .215 en 32 juegos y 79 turnos. Para el 2001 fue asignado al New Haven; para todo efecto práctico fue bajado de categoría y poco menos que descartado ya que éste era su ultimo año de contrato con los Cardenales.
Para el colmo de los colmos, teóricamente la lucha por un puesto en San Luis es con nada menos que el mejor jonronero de todos los tiempos, Mark McGwire. Lo que nos hace preguntarnos, ¿por qué convirtieron a Muñoz, que mide 5-9, en inicialista?
Eso a su vez nos trae al análisis de qué clase de prospecto es Muñoz.
A su favor tiene que batea para bastante buen average (.288 de por vida en las menores), pero apenas algo de poder (un extrabase cada 13 turnos). Pero tiene una virtud que resulta ser un defecto: tiene tan buen ojo que hace contacto mucho más de lo normal. No recibe muchas bases por bolas.
Muñoz en el 2001 jugó en 126 partidos, de ellos 123 en la inicial (13 errores) y solamente uno en los jardines. Dio de 456-126 para .276, 19 dobles, dos triples y nueve jonrones. Anotó 39 carreras y empujó 56, recibió 24 bases por bolas y abanicó en 48 ocasiones; robó nueve bases en 16 intentos.
Próximo año: me imagino que empezar en doble A con otra organización. Antes, si no se duerme Feniba, puede jugar con Nicaragua en el Mundial de Taiwán.