El suplicio de la cédula

Judith Vanegas Ferrey Desde el 23 de marzo de 1996 solicité mi cédula de identificación. Hoy, a más de cuatro años de esta gestión, aún continúo sin ella, sin saber exactamente el porqué. He cumplido con todos mis requisitos, y cada vez que pregunto en el Distrito Tres, me dicen que hay problemas, sin poderme […]

Judith Vanegas Ferrey

Desde el 23 de marzo de 1996 solicité mi cédula de identificación. Hoy, a más de cuatro años de esta gestión, aún continúo sin ella, sin saber exactamente el porqué. He cumplido con todos mis requisitos, y cada vez que pregunto en el Distrito Tres, me dicen que hay problemas, sin poderme explicar cuáles son.

En vista de lo anterior, el pasado 18 de abril de este año volví a llevar todos mis documentos originales, ya que los funcionarios del Consejo Supremo Electoral que me atienden ni sabían por dónde andaba mi expediente. Supuestamente después de eso en un mes me darían mi cédula, pero para variar, volví a llegar y continúa en reanálisis microfilmes. ¿Qué cosa será eso? No sé.

El problema no sería tan grande si el Consejo Supremo Electoral no hubiese ordenado que para hacer cualquier gestión se debe presentar cédula de identidad, cédula que la misma incapacidad de quienes la exigen ha hecho que yo no la tenga, a pesar de haber cumplido con todos los requisitos que se exigen para que se me otorgue.  

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