Norma Sotelo Benavídes, mientras relata la odisea que ha vivido a raíz que le detectaron cálculos en la vesícula.

Casi pierde la vida en operación quirúrgica

Un calvario representó para doña Norma Sotelo un problema de vesícula que amerita una quinta intervención Sobre el caso que se ventila en el Juzgado de Distrito del Crimen, el director del hospital dice que se ha actuado con “diligencia” Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ [email protected] Otro caso supuesto de riesgo en la humanidad de la señora […]

  • Un calvario representó para doña Norma Sotelo un problema de vesícula que amerita una quinta intervención
  • Sobre el caso que se ventila en el Juzgado de Distrito del Crimen, el director del hospital dice que se ha actuado con “diligencia”

Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ [email protected]

Otro caso supuesto de riesgo en la humanidad de la señora Norma Sotelo Benavides (48) se ventila en el Juzgado del Crimen de Diriamba, luego que ésta fuese operada en julio del 2000 en el Hospital San José, por problemas de vesícula, cirugía que le provocó tres intervenciones quirúrgicas más y aún requiere de una quinta para cerrar la colostomía que carga desde hace un año.

Sotelo laboraba para el centro asistencial de Diriamba como afanadora desde hacía 12 años, junto a su esposo que aún trabaja en el área de mantenimiento.

El Dr. Ronald Silva Ruiz, responsable de cirugía en ese tiempo, le determinó cálculos en la vesícula por lo que fue operada de inmediato.

Según declaraciones dadas por autoridades del Hospital San José, luego de esa operación la señora presentó coloración amarilla en la piel, lo que ameritó otra operación, pero esta vez se complicó al extremo de requerir los oficios profesionales del Dr. Julio Sánchez, jefe de Cirugía del Hospital Regional Santiago de Jinotepe, quien participó en esta operación y aún la atiende.

HIJO PIDE JUSTICIA

Luis Díaz Sotelo, hijo de la afectada, considera que se atentó contra la vida de su madre, “porque aún teniendo conocimiento de que urgía atención de cuidados intensivos no la trasladaron a Managua”, mientras señaló que una tercera operación fue hecha en el mismo hospital el nueve de agosto del 2000 por ruptura del intestino y por el estado grave en que se encontraba la trasladaron 12 días después al Hospital “Lenín Fonseca”.

La familia solicitó una auditoría sobre el caso al Minsa, la que se realizó y concluyó en abril pasado. Sus familiares piden una investigación, ya que aseguran que los gastos son elevados porque su tratamiento requiere de bolsa, placa, antibióticos y otros calmantes, los que superan varios miles de córdobas que ellos no pueden asumir porque son pobres.

MÉDICO RESENTIDO POR DIFERENCIAS POLÍTICAS

El médico demandado, Dr. Ronald Silva Ruiz, quien es el vicealcalde de Diriamba, fue suspendido de sus funciones a raíz de la auditoría y resiente el rechazo del Minsa cuando solicitó permiso de dos años para dedicarse a su trabajo con el partido sandinista. No obstante, señala que a la vicealcalde de Dolores, Grethel Rojas, sí le autorizaron trabajar para la Alcaldía liberal y luego podrá seguir en el ministerio.

JUSTIFICACIÓN DE HOSPITAL

El Dr. Enrique Zúniga, director del Hospital San José, dijo al respecto que la medicina en general no es infalible, por lo que hay características anatómicas del enfermo que son previsibles y en otros casos se pasa inadvertido en la exploración. Argumentó que por la misma complejidad del cuerpo humano la literatura médica lo refleja.

En el caso particular aseguró que se ha actuado con diligencia por parte del centro y las monjitas josefinas para conseguir medicinas que no están en la lista básica del Minsa, a fin de garantizarle la salud a doña Norma e indicó que hay negativa de la paciente de recibir atención y acercamiento con el centro.

Lamentó que este caso haya llegado hasta lo judicial, donde se acusa directamente a un médico y no a la institución en sí, como parte del Minsa, apuntó Zúniga, aunque admite que la familia tiene derecho a quejarse, pero el Minsa debe apoyar a su gremio.

El abogado acusador es Róger Tapia Fajardo, quien trabaja en el mismo despacho donde se defiende al gremio de la salud, lo que a criterio de algunos abogados consultados, es antiético porque no se puede defender y al mismo tiempo acusar.  

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