El padre Guadalupe

Padre José Mulligan, [email protected] En su reportaje sobre la columna guerrillera que entró en Honduras en 1983, LA PRENSA ofreció un aporte importante a la historia. En la entrevista que fue publicada el 1 de septiembre con el título “Buscamos los restos del padre Guadalupe”, quiero aclarar o ampliar el significado de una expresión que […]

Padre José Mulligan, [email protected]

En su reportaje sobre la columna guerrillera que entró en Honduras en 1983, LA PRENSA ofreció un aporte importante a la historia.

En la entrevista que fue publicada el 1 de septiembre con el título “Buscamos los restos del padre Guadalupe”, quiero aclarar o ampliar el significado de una expresión que el redactor utilizó: que el padre Guadalupe “sustituyó” la Biblia por la metralla”.

No es exactamente así. El Padre optó por acompañar a la columna guerrillera precisamente como capellán, como sacerdote; andaba Biblia, ornamentos litúrgicos, y literatura espiritual. Lo consideraba una extensión de su ministerio pastoral a los pobres en Honduras, ahora con un grupo que quería cambiar a ese país en favor de las mayorías pobres.

Él estuvo fiel al concepto de la evangelización elaborado por el Sínodo de Obispos que tuvo lugar en Roma en 1971: “la acción por la justicia es un elemento constitutivo de la evangelización”. ¿Cómo podemos proclamar la Buena Nueva a los pobres y la liberación a los cautivos si no participamos en las luchas para transformar este mundo?

También estuvo fiel a la misión de los jesuitas (aunque, como el artículo explica bien, el padre Guadalupe había salido de la orden antes de entrar en Honduras): “el servicio de la fe, del cual la promoción de la justicia es una parte esencial”.

Su opción por apoyar con su presencia y su ministerio una lucha armada fue una decisión personal de él, no compartida por todos pero dentro del parámetro moral de los católicos en algunas circunstancias especiales (según la doctrina de la Iglesia de los últimos 16 siglos).

Que lo hizo como sacerdote, como ministro de la Palabra de Dios, es cierto, no sustituyendo la Biblia por la metralla, sino apoyando la lucha como un medio para encarnar el amor preferencial de Dios por los pobres y el deseo de Dios a cambiar las estructuras de injusticia.

A cualquier persona que sepa algo de cómo desaparecieron el padre Guadalupe Carney y otros de la columna o dónde pudieran estar enterrados, se le pide contactarse conmigo al celular 088-18757 o dejando mensaje al 277-5022 o por correo electrónico.

También necesitamos los datos ante-mortem o características de cualquier nicaragüense que desapareció en Honduras, para identificar los restos que se están exhumando allá.

Favor contactar la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos de Nicaragua al 266-3257-8, y favor avisarme a mí también.  

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