- Extranjeros que llegan a Nueva York a buscar familiares
desaparecidos, pueden volver con las manos vacías
Mariana VilnitzkyEnviada Especial de LA PRENSA
NUEVA YORK.- En la morgue de Nueva York hay cadáveres que nunca serán reclamados. Cientos de empleados indocumentados trabajaban en los restaurantes de las Torres Gemelas y en negocios de las cercanías. Muchos estaban solos en Nueva York y enviaban dinero a sus familiares en los países pobres.
Juan Ortega Campos era uno de ellos. Trabajaba en el restaurante Shaphiro, ubicado en una de las torres y había cruzado el desierto que divide México de los Estados Unidos ayudado por un amigo.
Todos los meses su esposa, Luz María, recibía mil dólares y con ese dinero se mantenían ella, sus tres hijos y el hermano de Juan, mentalmente discapacitado. La economía familiar funcionó así por casi dos años. Pero Luz María no volvió a tener noticias de su marido después del atentado y no se atrevió a llamar a las autoridades para buscar a su esposo porque él era “un ilegal”.
Miguel, el amigo que lo había ayudado a cruzar el desierto, lo buscó en los hospitales de Nueva York y llamó a todos los centros de emergencias. Pero no apareció.
Luz María decidió que debía ella misma buscar el cuerpo de su esposo para llevarlo a casa, a pesar del miedo a ser deportada. Llamó a la televisión, se comunicó con la Embajada de México y con las autoridades del estado mexicano de Morelos, donde reside. Tuvo suerte. Las autoridades la ayudaron a sacar el visado. Además, la Asociación Tepeyac de Nueva York, agrupación latina que lucha por los derechos de los inmigrantes, le proporcionó el dinero para el pasaje.
“Tengo miedo aún y con la visa… pero tengo la esperanza de encontrarlo. Si no lo encuentro vivo, por lo menos me llevo su cuerpo”, dice Luz María en una conversación telefónica desde Morelos.
“En la lista que manejamos nosotros por lo menos todos los mexicanos eran indocumentados”, apunta el padre Joel Magallanes, dirigente de la Asociación Tepeyac.
Oscar Sandoval, del Comité Cívico Cultural Nicaragüense, no conoce personas de Nicaragua que no tuvieran los documentos en regla.
En el caso de que los haya, organizaciones como Tepeyac, la Cruz Roja, la Coalición para los Derechos Humanos de los Inmigrantes y otras, recaudan dinero para que la familia pueda buscar a su ser querido.
Según el padre Magallanes, el familiar debe dirigirse en primer lugar a una organización en el país de origen, a las autoridades de ese país y a los consulados correspondientes en Nueva York.
“Todo cuesta dinero. La gente que sabe que se ha encontrado el cuerpo normalmente desea darle sepultura en el país de origen y eso tiene un costo. Venir hasta Nueva York, trasladar el cuerpo, contratar una funeraria… hay personas que simplemente no pueden permitírselo. Además, deben demostrar que la persona estaba allí”, apunta Esperanza Chacón, secretaria de Tepeyac.
Uno de los mayores problemas, según Magallanes, es que habrá personas que por miedo y por desconocimiento ni siquiera se acercan a pedir ayuda.
LA BÚSQUEDA INCIERTA
Los extranjeros que lleguen a la ciudad de Nueva York para buscar a sus seres queridos, puede que vuelvan a sus casas con las manos vacías. “Tenemos mucha gente que no estaba en las nóminas. Muchos de los cuerpos se destruyeron por completo con la explosión y no podremos corroborar que realmente se encontraban allí”, explica Esperanza Chacón.
“La oportunidad de comprobarlo está en comparar los restos que puedan haberse encontrado con el ADN de la persona”, explica. “Las muestras de ADN permanecen en los elementos de higiene que usaba la víctima. Por eso pedimos a las familias que traigan un cepillo de dientes o cualquier elemento de uso por el que podamos identificar a esa persona”.
Una vez demostrada la presencia de la persona en las torres, no está claro aún cuáles serán las compensaciones a los afectados. El gobierno estadounidense está revisando las políticas a seguir y discutiendo con las organizaciones las necesidades de las familias, ya sean ciudadanos estadounidenses o indocumentados.
Gracias a la Ley de Víctimas del Crimen, que se aplica tanto para ciudadanos estadounidenses como para turistas, el gobierno de los Estados Unidos brinda a la familia del afectado un monto de $3,000 dólares. Si el familiar demuestra que la persona se encontraba en el edificio, con o sin papeles, se le proporciona una ayuda de $400 semanales para el cónyuge e hijos menores de 21 años. Si no lo demuestran deberán volver a sus casas.
ALGUNOS TELÉFONOS A LOS QUE PUEDE LLAMAR PARA BUSCAR AYUDA:
– Comité Cívico Nicaragüense: (212)368-5922
– Comité de Apoyo Nicaragüense de New Jersey:(201)791-3694
– Asociación Tepeyac:(212)633-7108
– NYCOSH: (212)212-627-3900 (ext. 19 para atención en español)
– Coalición para los Derechos Humanos de los Inmigrantes: (212) 254-2591
– Asistencia Legal para Centroamericanos: (718) 486-6800/01/02
– Oficina de Compensación de Trabajo (del gobierno estadounidense): 1-800-580-6665 1-800-697-4878 – 1-800-877-1373
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