- Crece interés por presentación de Trinidad ante Hopkins
Edgard Tijerino M. [email protected]
Fernando Vargas, David Reid, Oscar de la Hoya, Pernell Whitaker, William Joppy, todos ellos han vaticinado que derrotarán a Tito Trinidad, y se han frustrado, algunos grotescamente.
El sábado, en pelea que cubriremos desde el ring del Garden en Nueva York, Bernard Hopkins promete arrancarle la cabeza al mejor púgil libra por libra que aparece en pantalla.
“Lo venceré fácilmente. Para él será una pelea sangrienta. Cuando me pegue y se percate que no pasa nada, sus preocupaciones se multiplicarán y no tendrá escape. Ni siquiera podrá intentar pelear en reversa porque lo voy a perseguir para ejecutarlo”, ha dicho Hopkins, altamente valorado por algunos expertos y varios adiestradores.
Se ha dicho que Hopkins tiene la estatura, longitud de brazos, velocidad y determinación para complicar terriblemente a Trinidad.
Y es natural preguntarse: ¿Será tan difícil como lo fue Ike Quartey para Oscar de la Hoya?
Esa fue una pelea agobiante, de mayúsculo sufrimiento para el muchacho dorado de los Olímpicos de Barcelona, resuelta a última hora con una impresionante descarga que modificó las tarjetas.
Dice Hopkins que Trinidad sólo tiene una forma de pelear, de acuerdo, pero para vencerlo todas las formas de neutralizarlo han fracasado, y ese será su gran problema.
¿Tendrá la fórmula?… ¿Podrá manejarlo como lo hizo De la Hoya durante un buen rato aquella noche en el Hotel Mandalay en Las Vegas?… ¿Se atreverá a los cambios de metralla que aceptó y también propuso Fernando Vargas?… ¿Será capaz de buscar como desajustarlo, tarea en la cual naufragó Whitaker?
El boxeo de Trinidad puede ser sencillo, pero escalofriantemente efectivo… Sus puños paralizantes están en permanente movimiento desembocando como jabs largos y punzantes o cruzados con mensaje macabro… Los golpes de Trinidad taladran, cortan y tumban… Su ofensiva es fría y vigoroso… Es el un golpeador pensante, un noqueador con plan, un intimidador.
Subestimar a Tito es algo tan imprudente como lanzarse al mar en busca de tiburones sin un cuchillo entre los dientes… Pueden preguntarle a Fernando Vargas.
“Mi plan es pegar primero”, ha advertido, y eso ha sido muy difícil de conseguir frente a un púgil con tan buen sentido del anticipo y capaz de aplicar una frecuencia impresionante a su golpeo como Trinidad.
Si hay algo que no se le puede contradecir a Hopkins es su ventaja en la categoría… “He estado peleando por largo tiempo en este casillero mientras realizo 14 defensas, en cambio para Trinidad será la primera… Nunca ha estado frente a un boxeador con mí pegada”.
Cal Ripken estará despidiéndose de Nueva York en el Yanqui Stadium, en tanto Trinidad buscará en el Garden, la Catedral del Boxeo, como unificar la corona de las160 libras.