Heberto Jarquí[email protected]
La búsqueda de los campesinos Samuel Hernández Peralta y Elso Peralta Rodríguez, secuestrados por remanentes del FUAC el nueve de septiembre en la comarca Nueva Esperanza, municipio de Rosita, ha sido infructuosa.
El capitán Carlos Malespín Lorente, jefe de la Policía en Rosita, manifestó que existen indicios de que los rearmados plagiaron a los campesinos con la intención de integrarlos a sus filas.
“Ya tenemos una experiencia anterior, cuando la campesina Dora Morales Mendoza, de 42 años, fue obligada a ingresar al grupo autodenominado ‘Comando Regional Carlos Ulloa’, que era dirigido por José Luis Marenco Pérez”, dijo Malespín.
Los temibles cabecillas, Domingo Quintero García alias “Tinieblas”, y Pilar Lira, conocido como ”Tyson”, se encuentran desesperados por los golpes que le propinó el Ejército y la Policía en el operativo “Caballo de Troya”, y ejecutan un plan de reposición de los elementos caídos en combate, añadió.
Benito Sánchez, dirigente del FSLN en Nueva Esperanza, externó su preocupación porque los campesinos Samuel Hernández y Elso Peralta eran activistas de su partido. “No descartamos que los cabecillas del FUAC obliguen a los miembros de mi partido a tomar el fusil, pedimos a las autoridades que pongan el orden en el campo”, indicó.
El Ejército y la Policía desplegaron contingentes en el sector de Kukalaya, Waspado, Nueva Esperanza, Las Amazonas y la reserva de Bosawás, en persecución de los remanentes del FUAC que han sembrado el caos en el Triángulo Minero.