Gloria Gutiérrez
En una reunión de trabajo, un entusiasta publicista expresó: “¡Nunca podré olvidar el momento en que doña Violeta ganó las elecciones!”, y pude ver aún en sus ojos la emoción brillante del recuerdo.
Y es que pocos olvidarán el rostro asustado y derrotado de los dirigentes sandinistas en el amanecer de su derrota, transmitido en TV y obligados ante un triunfo arrollador.
Se dice que el Frente se preparó para un fraude pero aún así el fraude fue muy poco ante el margen triunfador de doña Violeta, y es que respecto a la ex presidenta Chamorro, ella era el fin del desengaño, luego de una dictadura, era la verdadera revolución silenciosa del pueblo que ansiaba ver parir su democracia.
Luego, la democracia no pudo ser en su gobierno, como ellos pregonaron “mandaron desde abajo” y se dieron pactos, componendas, piñatas, para poder gobernar.
En las elecciones de 1996, el pueblo harto del sandinismo-danielismo vota nuevamente en contra de la dictadura, en contra de Daniel, y gana el presidente Arnoldo Alemán, y el gobierno no pudo gobernar, pese al carisma anti-danielista, casi en caricatura se ve obligado a pactar para gobernar, a acostarse con el enemigo, y en la Asamblea Nacional el FSLN presiona, amenaza, hace chantaje.
Es preocupante que nuestra joven democracia, que ha tenido fallas por su naturaleza propia de ser primera vez en el país, ahora muera ante sus mismos dictadores.