- Bush exige que Afganistán entregue a todos los terroristas de su territorio sin condición alguna
- Durante discurso, el Vicepresidente permaneció oculto para no reunir todo el poder en una sola sala
Agencias
El presidente de EE.UU., George W. Bush, exigió anoche al régimen de los Talibán que entreguen de inmediato y sin negociación a todos los dirigentes terroristas del grupo Al Qaeda (La Base), dirigido por el saudita Ossama Bin Laden.
En un discurso ante las dos cámaras del Congreso, Bush condenó al régimen Talibán por apoyar y hospedar terroristas, y reclamó la destrucción de todos los campamentos de los grupos de éstos que se hospedan en Afganistán.
El Presidente pidió que Afganistán acepte “el acceso de tropas estadounidenses” para comprobar que esos campamentos son desmantelados.
Agregó que estas demandas no están sujetas a negociación o discusión, y que los Talibán deben actuar “inmediatamente”.
“Entreguen a los terroristas o afronten el destino”, avisó.
Bush dijo que los terroristas islámicos “son traidores a su propia fe”, y destacó que EE.UU. utilizará todos los medios a su alcance para acabar con todos los grupos terroristas internacionales.
El mandatario recalcó que será una guerra contra los extremistas terroristas, no contra los fieles islámicos, cuyas enseñanzas calificó de “buenas y pacíficas”.
Avanzó que la guerra contra el terrorismo empieza con Al-Qaeda, pero no terminará hasta que “cada grupo terrorista internacional sea encontrado, frenado y derrotado”.
Agregó que la lucha contra el terrorismo será prolongada y que EE.UU. utilizará todos sus medios a su alcance, en ocasiones serán bombardeos transmitidos por televisión y otras operaciones encubiertas.
“No nos cansaremos, no vacilaremos, no fracasaremos hasta que no tengan refugio ni descanso”, señaló el presidente en un discurso pronunciado con tono firme y determinado.
“Este país definirá esta era, seguirá siendo una época de libertad aquí y en todo el mundo”, afirmó para destacar a continuación que “no vamos a fracasar”.
“HABRÁ JUSTICIA”
Prometió que “se hará justicia” contra los autores de los brutales atentados terroristas de la semana pasada en los que murieron más de 6,500 personas.
“Tanto si llevamos a nuestros enemigos a la justicia o la justicia a nuestros enemigos, se hará justicia”, dijo.
Bush agradeció a los pasajeros del avión que se estrelló en Pensilvania que se enfrentasen a los secuestradores, a los policías, bomberos y a los ciudadanos por demostrar que “el Estado de la Unión es fuerte”.
El presidente calificó de “acto de guerra” los atentados del 11 de septiembre contra miles de civiles y subrayó que en todo el mundo “la libertad ha sido atacada”.
Las dos cámaras del Congreso recibieron al presidente Bush con una prolongada ovación en un ambiente de emoción por la tremenda repercusión en todo el país de los atentados terroristas.
El discurso de 35 minutos fue interrumpido una treintena de ocasiones con ovaciones y vítores en una expresión de unidad de republicanos y demócratas y de respaldo al presidente en uno de los momentos de mayor conmoción de la historia del país.
Bush comparó a los terroristas con las fuerzas malignas del siglo XX: “Al sacrificar vidas humanas para servir sus visiones radicales -al abandonar todo valor excepto la voluntad de poder- siguen el camino del fascismo y el nazismo y el totalitarismo. Y seguirán ese mismo camino hacia su desenlace, a la tumba ignota de la historia de las vidas desperdiciadas”.
El Capitolio, sede de las dos cámaras del Congreso, se hallaba fuertemente protegido e incluso aviones de combate patrullan los cielos de Washington.
Por motivo de seguridad, el vicepresidente Dick Cheney se encontraba en un lugar oculto para evitar que todo el gobierno en pleno esté concentrado en un mismo lugar.
En las tribunas del hemiciclo se hallaban como invitados de honor el primer ministro británico, Tony Blair, el alcalde de Nueva York, Rudy Giulianni, el gobernador de Nueva York, George Pataki, y agentes de la policía y Cuerpo de Bomberos de Nueva York.
El costo de la respuesta del país al terrorismo podría alcanzar los 100,000 millones de dólares, lo que produciría el primer déficit en las finanzas del gobierno federal desde 1997.
“Dirigiremos todos los recursos a nuestra disposición -todas las gestiones diplomáticas, todos los datos de inteligencia, todos los instrumentos de la autoridad, toda la influencia financiera y todas las armas de guerra que sean necesarias- para perturbar y derrotar la red de terrorismo mundial”, manifestó Bush.
SOLDADOS, ESTÉN LISTOS
Bush ordenó a las Fuerzas Armadas estadounidenses a estar listas para la batalla contra los terroristas. “Se acerca la hora cuando Estados Unidos tomará acción y ustedes nos llenarán de orgullo”, expresó. Bush también advirtió a los estadounidenses que deben esperar una “extensa campaña” contra el terrorismo global y que utilizará “todos los medios” a su disposición, “incluidas las armas de guerra necesarias” para terminar con las “redes planetarias del terror”.
AL MUNDO: “CON NOSOTROS O CON LOS TERRORISTAS”
El presidente anunció la creación de una nueva oficina en su gobierno, encargada de la defensa del territorio nacional y la prevención de otros atentados, para la que designó como director al actual gobernador de Pensilvania, Tom Ridge.
Bush agradeció la ayuda de todo el mundo tras los atentados del pasado día 11, y resumió que la reacción de la OTAN es la más elocuente: “un ataque contra uno es un ataque contra todos”.
“O están con nosotros, o están con los terroristas”, afirmó en su discurso, en el que recalcó que “está en juego el destino del mundo, de la civilización” por lo que reclamó una fuerte alianza internacional. Pidió a cada nación a tomar parte, contribuyendo fuerzas policiales, servicios de inteligencia e información bancaria.
“Esta es una guerra mundial de todos aquellos que creen en la tolerancia y la libertad. Pedimos a todos los países que se unan a nosotros”.
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