- Carteros están expuestos a
asaltos, malos tratos y direcciones erradas
Amalia Morales [email protected]
Las cartas electrónicas llegan a su destino en cuestión de segundos. Las de papel en cuestión de días, semanas… y, en algunos casos, de meses, pues su envío depende más de una cadena humana.
Oscar López es uno de los últimos eslabones de esa cadena que requiere el correo tradicional. Es cartero desde hace siete años. Uno de los 11 de la sucursal de Correos de Nicaragua que está en la Colonia Tenderí de Managua.
Sobre las ruedas de una bicicleta, López distribuye todo tipo de documentos: personales, empresariales, y recibos de instituciones, entre otros, por los cuales recibe también diversos tratos.
En su vehículo sin vías especiales empieza a rodar a más tardar a las ocho y media de la mañana.
PELIGROS
Reconoce que “a como aquí manejan”, en su trayecto diario “uno está expuesto a que lo levante un carro”.
También a los robos. A él le robaron su medio de transporte el pasado viernes. Es la tercera vez que le arrebatan el vehículo de dos ruedas. Pero a esos riesgos se anteponen la necesidad de empleo y su compromiso con la correspondencia que otros esperan.
SATISFACCIONES
Este cartero cuenta que una de sus satisfacciones con el trabajo es que a veces la gente le agradece la entrega.
Recuerda que hace algún tiempo estuvo entregando cartas a una cliente que lo esperaba con alegría, porque le llevaba correspondencia de un ser querido.
El correo personal, por lo general, es bien recibido, según López, pero hay un tipo de correspondencia por el que a veces reciben maltrato, como las facturas de servicios básicos.
“Hay clientes que le dicen a uno cosas, como si uno trabajara para las empresas que les cobran”, explica.
¿QUIÉN ENTIENDE ESAS DIRECCIONES?
Una de las dificultades del correo tradicional son las direcciones. Hace algunos años, buena parte de la correspondencia se regresaba al destinatario por falta de ubicación de domicilios.
“A estas alturas del juego hay gente que todavía no sabe ni dónde vive y da mal su dirección”, afirma.
Precisamente sortear direcciones “rompecabezas” es parte de la pericia que con el tiempo desarrollan los carteros.