Sobre el polvo esparcido tras el derrumbe de las torres del Centro de Comercio Mundial en Nueva York, alguien escribió: “Maten a los árabes”, reflejando un sentimiento de ira contra los musulmanes. El presidente Bush pidió que se respete a las comunidades árabes en Estados Unidos.

Musulmanes enfrentan actos de hostilidad

Vivianne SchnitzerEFE DETROIT,EE.UU.- Los musulmanes y árabes en los Estados Unidos se enfrentan a un nuevo terror: ser identificados por sus vecinos como sospechosos y apuntados con el dedo como responsables indirectos de la tragedia causada el pasado 11 de septiembre en los Estados Unidos. Después que el FBI identificara a una docena de secuestradores […]

Vivianne SchnitzerEFE

DETROIT,EE.UU.- Los musulmanes y árabes en los Estados Unidos se enfrentan a un nuevo terror: ser identificados por sus vecinos como sospechosos y apuntados con el dedo como responsables indirectos de la tragedia causada el pasado 11 de septiembre en los Estados Unidos.

Después que el FBI identificara a una docena de secuestradores como procedentes del Medio Oriente, se han sucedido las amenazas y agresiones.

El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, consciente de que éste es un riesgo evidente, recordó que “los estadounidenses de origen árabe aman a nuestra bandera tanto como nosotros”.

Bush recalcó que EE.UU. “debe ganar la guerra (contra el terrorismo) a la vez que trata a los ciudadanos de origen árabe y musulmán con el respeto que se merecen”.

Líderes comunitarios musulmanes, incluyendo un imán, han recibido amenazas de muerte, y desconocidos lanzaron una bomba incendiaria a un centro musulmán en Chicago, mientras que la embajada de Kuwait en Wa-shington ha recibido cientos de llamadas de nacionales denunciando incidentes racistas y ofensas verbales.

Entre los incidentes, que se multiplican por horas, se incluyen palizas a estudiantes árabes en las universidades de Michigan y Carolina del Norte y la destrucción de los ventanales de la modesta Asociación de Estudiantes Musulmanes de Wayne State University.

Asimismo, numerosas publicaciones en árabe en todo el país han cerrado sus puertas y no contestan los teléfonos para no “recibir más insultos”.

La experiencia de los más de siete millones de musulmanes de piel oscura de EE.UU., demuestra que el racismo aumenta en los días inmediatamente posteriores a un gran atentado, como ocurrió tras el atentado de Oklahoma en 1995.

“Estamos acostumbrados a ser los chivos expiatorios. Basta tener la piel oscura, un bigote o la cabeza cubierta en el caso de las mujeres, y ya eres un criminal”, dice Jim Zogby, director del Instituto Árabe Americano de Washington.

“Entre nosotros hay víctimas, bomberos, policías de la ciudad de Nueva York, funcionarios del Pentágono, estamos de duelo como cualquier otro estadounidense”, señala Zogby, que se reunirá en las próximas horas con la Comisión de Derechos Civiles del Ministerio de Justicia para denunciar los incidentes.

Una de las mayores concentraciones de árabes (tanto musulmanes como católicos) fuera del Medio Oriente, se encuentra en Dearborn, un suburbio de Detroit, donde nació el sueño americano con las gigantescas factorías de automóviles de Ford, con un considerable porcentaje de obreros procedentes del Medio Oriente, y cuyo presidente, Jaques Nasser, es un libanés.

En Detroit se calcula que hay alrededor de 350,000 árabes, y sólo entre el centro de la ciudad del automóvil y Dearborn hay 60,000 miembros activos de la comunidad, que en los últimos dos días han izado banderas de EE.UU. a media hasta en sus hogares y negocios, han organizado vigilias por las víctimas y se han dirigido a Centros de la Cruz Roja para donar sangre.

Abdalá Neser, de origen palestino, es el director de la escuela de un centro islámico que reúne diariamente a 200 niños de todas las edades que cumplen con el programa de estudios estadounidense, pero reciben instrucción del Corán y rezan cinco veces al día en la mezquita.

Neser, que se licenció en Psicología por la Universidad de Oregon, y según él, le han negado la entrada a su tierra natal en la Franja de Gaza, reconoce que teme que todos los musulmanes sean identificados como terroristas.

“Timothy McVeigh perpetró el atentado de Oklahoma, pero esto no significa que todos los estadounidenses sean terroristas”, argumenta.

El director de escuela, que ha recomendado a todas las mujeres de la comunidad no aparecer en lugares públicos durante algunos días, ya que son fácilmente reconocibles por llevar la cabeza cubierta con el “hiyab” (pañuelo), advierte que “las miradas de desprecio y odio” en los supermercados son obvias.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí