El dedo acusador de doña Miriam Alfaro (derecha, de lentes), madre de Rosaisela y abuelita de los dos niños, perseguirá a Alejandro César López toda la vida.

Niño exige justicia

Pequeño huérfano de diez años, pedirá a jurado que condene a su padre Planea leer una carta describiéndolo como un hombre cruel, sin corazón, sin sentimientos ni compasión Janelys Carrillo Barrios [email protected] El jurado que decida la suerte de Alejandro César López, principal sospechoso en la muerte de su esposa Rosaisela Alfaro, fallecida hace casi […]

  • Pequeño huérfano de diez años, pedirá a jurado que condene a su padre
  • Planea leer una carta describiéndolo como un hombre cruel, sin corazón, sin sentimientos ni compasión

Janelys Carrillo Barrios [email protected]

El jurado que decida la suerte de Alejandro César López, principal sospechoso en la muerte de su esposa Rosaisela Alfaro, fallecida hace casi un año, lo hará sabiendo que un niño de 10 años lleva casi 365 días preguntándose por qué mataron a su madre, a la que cada noche busca en su cama con la esperanza de verla dormida.

El niño ha dicho que durante la vista pública pedirá que le permitan leer una carta en la que afirma que el 21 de septiembre es una fecha que nunca olvidará, porque en un día como ese su madre cumplirá un año de haber muerto, no por causa de un accidente o enfermedad, sino por la acción de “una cruel persona”, sin corazón.

PRESUNCIÓN OFICIAL

Según la Policía, el 21 de septiembre del año pasado en el Barrio “Camilo Ortega”, el acusado mató de una puñalada a su esposa, a quien además de partirle el corazón le descargó siete estocadas más en el resto del cuerpo, en presencia de sus dos pequeños hijos.

López era conductor en Enacal, y en los próximos días será sometido a jurado por la muerte de Rosaisela, quien en vida trabajaba como operadora de la Zona Franca y le tuvo un niño y una niña.

PERDIERON UN TESORO

“Reconozco que lo que perdimos fue como un gran tesoro… pido que la persona que mató a mi madre sea condenada… ella era lo mejor para nosotros, cuando esa persona le quitó la vida nos quedamos sin felicidad. Mi madre era joven, alegre, parecía niña al trepar los árboles, estaba pendiente y jugaba con nosotros”, refiere el niño en su carta.

Asegura que mientras vivieron junto a López, éste sólo les dio infelicidad porque les daba mala vida, nunca los quiso, y lo único que hacía era torturarlos y pegarle a su mamá.

Reconoce que en ausencia de Rosaisela, doña Miriam Alfaro, su abuelita, les da todo el amor posible y se desvive por ellos, “pero está muy agotada y cansada, tiene una edad avanzada y además, de todo se entristece”.

Doña Miriam precisó que los recuerdos de su madre hacen llorar al menor con frecuencia, además, padece sonambulismo y busca a Rosaisela, a sabiendas que ante sus ojos fue asesinada sin piedad.  

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