Tito Rondó[email protected]
Se anuncia para mediados de semana la llegada del relevista derecho Julio Rivas a Nicaragua, para integrarse a la preselección.
La primera pregunta que uno se hace es, ¿por qué alguien que reside en Virginia puede reportarse tarde y otro, que necesitaba cuidar de su madre enferma, no lo puede hacer?
Esos son los misterios de nuestro beis.
La otra pregunta es, ¿cuál Julio Rivas viene? Es que hay dos. Uno fue firmado por los Indios de Cleveland poco antes de empezar la temporada nica, el otro fue botado por esa organización de Grandes Ligas a pocos días de empezar el entrenamiento primaveral.
Uno es el que jugó en los Canarios de Sioux Falls en el 2000 (1-1, 2.14 en 34 relevos), y el otro fue botado por ese equipo del beis profesional independiente de Estados Unidos antes que empezara la campaña del 2001.
Rivas fue firmado como receptor por los Marlins de Florida antes de la temporada de 1999; bateó poco pero su fuerza para tirar impresionó. Los Marlins decidieron hacerlo lanzador, pero al poco tiempo tuvo problemas con su brazo.
Dejado en libertad, llegó a Nicaragua, y junto a su hermano Manny, un receptor, buscaron un lugar en el Rivas. Julio hizo el staff, y a medida que progresaba el año su velocidad iba mejorando, acercándose a las 90 millas por hora.
Se convirtió en el relevista estrella de los sureños, en 32 partidos tuvo marca de 5-4 con siete rescates y efectividad de 2.66. En 47 entradas y un tercio abanicó a 38, aunque regaló 35 bases por bolas.
En la temporada 2000-2001 su récord fue de 3-2 con nueve rescates y 1.10 de promedio de carreras limpias. Su control mejoró al mismo tiempo que mantenía su ritmo de ponchados; abanicó a 26 con solamente 14 pasaportes en 32 innings y dos tercios.
Después de su exitosa campaña en la liga independiente del Norte fue comprado por los Indios de Cleveland al Sioux Falls, el 21 de septiembre del 2000, y le dieron instrucciones de presentarse al entrenamiento primaveral del 2001.
Ahí comienza el misterio; a los pocos días Cleveland lo dejó en libertad; cuando trató de regresar al Sioux Falls, también fue botado. Regresó a su casa en Virginia.
La especulación nuestra es que nuevamente había perdido el brazo, pero hay reportes nuevos.
Dice Julio que está tirando como nunca, informó una fuente. Que un lanzamiento medido fue de 95 millas, pero que su velocidad mantenida es de 91 o 92 millas. De hecho, impresionó tanto a un scout de los Orioles de Baltimore que ya está invitado a presentarse al campo de entrenamiento de liga menor de ese equipo.
Mientras, está ilusionado con presentarse a la preselección. Y yo de ver a qué velocidad tira, a ver cuál de los dos Julios viene.