Estimada psicóloga: Desde que empecé a leer este Suplemento, lo que me ha parecido más interesante han sido sus consejos y toda la ayuda que usted brinda a través de su capacidad profesional.
Ahora es mi turno, tengo un enredo en mi cabeza y sé que con un poco de su ayuda podría ver más claro el mañana.
Tengo 16 años, y hace más de uno que empecé una relación con un muchacho de mi misma edad. Las cosas iban bien, de maravilla, por así decirlo, más que novios éramos buenos amigos y sabíamos convivir de una forma estupenda, pero luego de siete meses de estar juntos, él tuvo que irse fuera del país.
Los primeros meses fueron muy difíciles, estaba acostumbrada a estar a su lado. Pero habíamos quedado en continuar lo nuestro aún en la distancia. Hemos sido muy constantes con lo nuestro, es más en vacaciones fui a visitarlo, pero ahora ya ha pasado mucho tiempo, yo sé que lo quiero muchísimo, pero tampoco quiero estar así toda la vida, es tan difícil, amar a una persona y no poder ni siquiera verla.
Hoy he decidido cambiar mis lágrimas por alegrías, aunque sé que va a ser muy duro para los dos, tengo mucho miedo de terminar algo que fue tan maravilloso, de echar a la basura todo lo bello que vivimos juntos. No sé si él va a entender mi forma de pensar, no es que ya no sienta nada por él, simplemente necesito sentirme mejor, porque más que bien esta relación me está haciendo sufrir mucho. Estoy cansada de estar sola.
Respuesta: Agradezco tu confianza y la fortaleza y honestidad que percibo en tu carta.
En tu escrito no me quedan claros los motivos que lo llevaron a él a tener que irse a otro país, ni tampoco el tiempo que va a permanecer en él, igualmente en qué términos y condiciones quedó establecido el compromiso de ambos. De igual forma me gustaría que estuvieras muy clara de que tu vida no puede, ni debe paralizarse, ni estancarse porque tu novio no está cerca de vos.
Tus necesidades e inquietudes tienen mucho que ver con el deseo de toda persona de trascender, de experimentar cosas nuevas, de vivir tu presente, tu aquí y tu ahora, de ser feliz. Porque aunque la vida esté compuesta de los opuestos que se complementan, es necesario poder mantener un equilibrio que te permita sobrevivir.
Viviste con él una etapa muy bonita y que te llenaba, ahora te toca a vos decidir cómo querés vivir esta otra. Porque mientras invertís energías en añorar experiencias ya vividas te estás perdiendo de disfrutar a plenitud y con todo tu presente. ¿Cuáles son tus metas, cuál tu proyecto de vida, donde también incluyas todos aquellos otros aspectos que en tu vida sentís que te llenan: tus estudios, amigas(os), familia, pasatiempos, deporte, ideales, valores y creencias. A tu edad se tiene toda la fuerza y el poder para creer, para tener fe, para poder alcanzar todos los propósitos, expectativas y deseos.
Porque antes de ser novia, debes ser mujer, debes ser vos misma, ¿qué estás haciendo desde ya para lograrlo?
El miedo que decís sentir es auténtico, es parte de nuestras emociones, no te niegues a sentirlo, pero tampoco permitas que te invisibilice ni te paralice.
Toda decisión trae consigo sus costos, cuál estás dispuesta a asumir y cuántos riesgos afrontar. Lo único que está seguro en tu vida sos vos misma, y de tu bienestar vos sos responsable.