A Xilonem
Te amo porque es razón de alegría,
amar lo que nos ama todavía,
y te evoco en la tristeza de la ausencia,
el juego tierno de la inocencia
el fuego que se lleva el río;
tras la pálida frialdad de una estrella
que allá, lejana y bella
existe el amor que siempre es mío.
Amo el silencio cuando se va el escándalo
que anula la libertad de nuestra diferencia,
amo el eterno regreso
entre la angustia de tus dudas.
Amo en tus ojos interrogantes
a la mujer desconocida
que encuentra la verdad en la vida.
Tu presencia diaria y vecina
que trata en vano de ser mi amiga
amo el concierto de las alondras
cuando estás conmigo
y el azul del cielo, fiel cuando te escribo.