Humberto Benard
En pocos días vamos de nuevo a las urnas electorales, casi todos bien claros de lo que vamos a hacer. El enfrentamiento es entre liberales, sandinistas y conservadores.
¿Conservadores? Pero sí éstos son un micromovimiento de nietos conservadores, que ha llegado a romper el ozono de todos nosotros los demócratas, y que necesitamos de ellos, pues nos estamos asfixiando.
No vemos cómo un simple curul esté sacrificando a casi toda Nicaragua que se está muriendo de hambre. Necesitamos de ese pequeño porcentaje para cancelar la cuenta.
¿No se han puesto a pensar en el terror de volver a ser gobernados por el “Sistema” del FSLN? Y que ahora su líder y candidato anda pidiendo perdón por todas las barbaridades que ha cometido… ¡que ha cometido no!, que continúa cometiendo.
Esta separación de liberales y conservadores es devastadora y no existe nada que pueda justificar el no estar juntos, sería imperdonable, y lógicamente sería una página dolorosa más de nuestra historia patria.
Ahora lo que queda es un verdadero acto de patriotismo y que Moisés nos guíe.