ACAN-EFE
TEGUCIGALPA.- Centroamérica debe “mantener el rumbo” de su integración y resolver los problemas bilaterales por la vía del diálogo, recomendó ayer el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias.
Según Iglesias, Centroamérica “fue pionera” en las experiencias de integración, pues la suya surgió antes que la Unión Europea (UE), aunque no se haya consolidado, pero es “un ejemplo histórico que ha sido poco reconocido”.
“Siempre hay desencuentros, pero lo importante es mantener el rumbo”, señaló Iglesias, quien inauguró en Tegucigalpa una reunión internacional sobre ética y desarrollo, promovida por ese organismo y los gobiernos de Honduras y Noruega, y que termina hoy.
“Siempre hay problemas, conflictos, pero hay que solucionarlos con el diálogo”, apostilló el presidente del BID en rueda de prensa, y comentó que en las relaciones internacionales “ha habido problemas mayores y se han resuelto”.
Los presidentes de Centroamérica acordaron el viernes en Guatemala un pacto de “no agresión”, y consolidar la convivencia armónica, tras varios meses de confrontación verbal entre Honduras y Nicaragua por un contencioso marítimo y un conflicto comercial.
Nicaragua ha insistido en que Honduras mantiene una supuesta hostilidad militar en su contra, y recientemente denunció que el Ejército hondureño preparaba un supuesto ataque, versiones desmentidas por el Gobierno de Tegucigalpa.
Las relaciones entre Honduras y El Salvador han sido afectadas, en tanto, por la expulsión de dos diplomáticos salvadoreños acusados de espionaje militar en la capital hondureña.
Estos conflictos se sumaron a los que mantienen Nicaragua y Costa Rica por la navegación por el río San Juan, que marca la frontera común, y Guatemala con Belice por una porción territorial.
Sumados los frecuentes cierres de fronteras a productos comerciales, este panorama ensombrece la nueva etapa de la integración regional, que surgió de los Acuerdos de Esquipulas II, firmados en 1987 en Guatemala.
La primera experiencia integracionista de Centroamérica colapsó en 1969 por la guerra que Honduras y El Salvador libraron por un centenario diferendo fronterizo, que fue dilucidado en 1992 por la Corte Internacional de Justicia.