- No hay manera de acertar ante la serpentina cubana
Edgard Tijerino [email protected]
Cuatro blanqueadas en los primeros seis juegos contra Cuba. ¡Es algo catastrófico!, gritan algunos desgarradoramente… Es cierto, provoca escalofríos.
Pero, cómo atacar el pitcheo cubano, ha sido, desde siempre, una gigantesca intriga, no sólo para el bateo pinolero, sino para casi todos sus rivales… De hecho, nunca han sido saludables las series de fogueo con los cubanos, porque nos agarrotamos en el cajón de bateo, la zona de strike parece agrandarse, y como es natural, perdemos confianza.
¿Se imaginan un púgil, cualquier púgil, peleando sólo con Shane Mosley?.. Se sentiría inutilizado, creería no ser capaz de acertar de una combinación de golpes… Se dice que Alexis Arguello nunca hubiera aceptado una tercera pelea con Aaron Pryor, mucho menos una cuarta… Más de lo mismo, no tiene chiste, y eso nos ocurre con el pitcheo de Cuba.
En 1969, con un enorme pitcheo de Larry Osborne, EE.UU. estaba tratando de derrotar a Cuba en el Mundial de Dominicana, pero no pudo. En el otro lado de acera, Gaspar “El Curro” Pérez estuvo inmenso atornillando a los bateadores norteamericanos y Cuba triunfó 2-1.
¿Qué pretendían los Orioles contra el pitcheo matador de los Dodgers en la Serie Mundial de 1966?.. Esa rotación de Koufax, Drysdale y Osteen, con el respaldo de Perranoski, Miller y Reagan, sólo podía ser superada por un pitcheo más impresionante, y eso fue lo que lograron McNally, Palmer y Bunker. Los dos últimos juegos de esa serie recortada a cuatro, terminaron 1-0.
En 1972, Rubén García estaba lanzando sin hit contra Cuba desde la colina de EE.UU. Le conectaron un hit, el manager Smetztly, increíblemente, decidió sacarlo y Cuba salió del hoyo… Ni siquiera los cubanos responden cuando se encuentran con un pitcheo matador. En 1972 y 1976, fueron blanqueados por Juárez y Porfirio.
¿Cómo olvidar aquel duelo Cuba-Japón en el Mundial de 1980 en Tokio?.. Jonrón de Antonio Muñoz y única carrera del juego. A todos se les había olvidado batear.
Qué difícil fue hacerle carrera al staff de Japón en 1972. Ikegaya, Niimi, Ikeda y Furuya tenían el antídoto para todos los line-ups. Los bateadores nicas se poncharon 16 veces ante Ikegaya y después del primer inning, no volvieron a batear hit.
En el Mundial de 1988, Jim Abott llegó al noveno blanqueando a Cuba, pero a última hora, tal posibilidad se esfumó. Eso sí, ridiculizó a los bateadores cubanos, como lo hizo Ben Sheets en la batalla por la medalla de oro en Sydney.
Nicaragua ha tenido algunos line-ups agresivos… El de 1947 en Colombia y 1951 en México… El de 1978 en Medellín y en Italia con bate de aluminio… El de 1985 en Edmonton y en Caracas… Pero en líneas generales, nunca hemos sido capaces de una violencia sostenida… Después del jonrón de Luis Argüello en 1961 en Costa Rica, atravesamos cuatro Mundiales sin volarnos la cerca (65, 69, 70 y 71), y fue necesario esperar encontrarnos con el pitcheo de Costa Rica para disfrutar de los jonrones de Pedro Selva y Ernesto López.
Enfrentar diariamente al pitcheo cubano, equivale a tratar de derrotar a “Sugar” Leonard peleando con él todos los sábados, o retar en juegos consecutivos la capacidad de destrucción de Patrick Rafter, o intentar arrebatarle una “pole” posición a Michael Schumacher con su Ferrari.
Simplemente es algo frustrante… Así de simple.
ES MISION IMPOSIBLE
– Cuba puede colocarnos en orden a Contreras, Vera y Ciro Silvino… Algo tenebroso, como lo era enfrentar a Huelga, Changa y Vinent en aquellos tiempos.
– En Atlanta, enfrentamos a Kris Benson, brillando ahora con los Piratas, y casi no nos vimos en el cajón de bateo.
– ¿Recuerdan cuando vimos en acción a Kuo Tai?.. Las kaes se nos venían encima aplastándonos.
– En Italia 1988, el verdugo fue Andy Benes. Cuando jonroneó Medina abriendo el juego, nos excitamos, pero de inmediato, nuestro line-up desapareció.
– Y en el Mundial de 1994, Bayado Dávila abrió jonroneando contra Cuba, pero “nada más” . Ese pitcheo nos estranguló.
– Así que, ¿qué es lo raro?