Este masaya tiene la habilidad de elaborar marimbas de arco y de pata.

Toda una vida al son de marimbas

Carlos Palacios, artesano nicaragüense, con sus manos laboriosas ha construido miles de marimbas, que son vendidas en diferentes partes del mundo. Lleva más de 40 años tocando este instrumento musical, y traspasó fronteras para dar a conocer nuestra música Clarissa Altamirano – [email protected] MASAYA.- Don Carlos Palacios vive rodeado de maderas, cepillo, clavos y toda […]

  • Carlos Palacios, artesano nicaragüense, con sus manos laboriosas ha construido miles de marimbas, que son vendidas en diferentes partes del mundo. Lleva más de 40 años tocando este instrumento musical, y traspasó fronteras para dar a conocer nuestra música

Clarissa Altamirano – [email protected]

MASAYA.- Don Carlos Palacios vive rodeado de maderas, cepillo, clavos y toda clase de herramientas, las que usa para desarrollar su talento y dar vida a las más finas marimbas masayenses.

Es uno de los marimberos más antiguos de Masaya. Le gusta tocar la guitarra, arte en el que se inició desde la edad de ocho años. Con el tiempo, le interesó la marimba, instrumento que fabrica y toca perfectamente.

Don Carlos refiere que aprendió a elaborarlas solo. “Le compraba las marimbas a mi hermano mayor, Salvador, para fijarme cómo se elaboraban. Con diez que le compré aprendí las medidas para confeccionarlas”, recordó Palacios.

Sin embargo, con el tiempo, el trabajo ha cambiado. “Ahora es difícil comprar madera. Yo tengo que ir al mercado a buscarla y no encuentro, se ha escaseado. Tengo que conseguir rajas de leña, pues tiene que ser la madera de granadillo, coyote, chiquirín, ñámbar, cocobola…”, indicó.

UN TRABAJO MINUCIOSO

“Luego de comprar la madera tengo que cepillarla y cortarla en reglitas y pegarlas una por una, en eso me demoro ocho días”, detalló.

Considera que lo más difícil de hacer es la jícara de la marimba, “me llevo 4 días haciéndola”, señaló.

El marimbero explicó que de doce rajas de leña saca 3 marimbas de 12 pulgadas, las que vende a turistas extranjeros que visitan Nicaragua.

Con toda una vida dedicada a elaborar y tocar este instrumento, lamenta que a ninguno de sus siete hijos les guste tocar o hacer marimba. “Tal vez más adelante le enseño a tocar a alguno de mis nietecitos, para que me acompañn a ir a tocar”, dice Palacios con añoranza.

Cuestionó el hecho de que los jóvenes artistas no compongan ni creen temas nuevos, “lo único que hacen es cambiar los temas y ya dicen que ellos compusieron esa pieza musical”, juzgó.

UN JUEGO

Los pequeños fabricantes de marimbas, enfrentan serias dificultades para poder trabajar. No encuentran madera para elaborar las diferentes piezas que hacen en sus pequeños talleres, por lo que recurren hasta la leña para sacar las reglitas y pulir el pintoresco instrumento musical.

TRASCIENDE FRONTERAS

– A sus 65 años, don Carlos aún toca con perfección la marimba. Ha sido contratado para tocar en diferentes eventos, como fiestas patronales o actos culturales.

– Este humilde artesano también ha viajado por toda Centroamérica, Panamá, Colombia y Estados Unidos. En este último, son presentados en universidades, documentales sobre don Carlos, elaborando marimbas y tocando la música típica nicaragüense.

– Indicó que también promueven seminarios de marimba, impartidas por un gringo, que vino a Masaya a conocer sobre la cultura de nuestro país y que él solamente recuerda que se llama “Thomas”.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí