Jorge Reithel Marenco
En días pasados en un programa de televisión, el diputado Edwin Castro mencionaba que el FSLN era el único partido en la historia de Nicaragua que había entregado el poder dando muestras de ser demócratas.
Para conocimiento de muchos nicaragüenses que no están muy claros de aquella situación previa a la victoria de la señora Violeta Barrios de Chamorro, quiero retroceder un poco a esos últimos años de la década de los 80.
La Unión Soviética desde 1985 ya venía arrastrando serios problemas, no solamente económicos, al subsidiar a los gobiernos comunistas de Europa Oriental, Cuba y como apéndice Nicaragua.
La carrera armamentista contra los Estados Unidos, los programas especiales y la falta de productividad para satisfacer las necesidades de su propio pueblo, fue lo que hizo posible que un tecnócrata, Mijail Gorbachov, asistido por otras mentes conscientes de la grave situación económica y social por la que estaban pasando fueron los creadores de la perestroika o política de reforma y democratización que trajo como consecuencia la desintegración de la Unión Soviética.
La economía en Nicaragua estaba totalmente desbaratada, el córdoba nunca había estado tan devaluado, no habían posibilidades de inversión local o extranjera. Los subsidios de la Unión Soviética terminarían y fue Mijail Gorbachov quien les dijo a los sandinistas (FSLN) que dieran elecciones libres y que aceptaran los resultados. No fue por iniciativa propia de la cúpula del FSLN que hayan soltado el poder. Fue una orden directa del hombre de la mancha: Mijail Gorbachov.