Edgard Tijerino [email protected]
Fue invencible como Hércules, y parecía indestructible como las Pirámides de Egipto… Se creyó que podría derrotar con una de sus violentas combinaciones de golpes, a un avión viniendo hacia él, pero murió en un accidente aéreo, un día como hoy, 31 de agosto de 1969, hace 32 años.
Murió Rocky Marciano… El mundo no podía creerlo. Galileo se hubiera resistido insistiendo: Eh, pero se mueve… Pero Marciano, “La Roca”, el súpe campeón que se retiró invicto después de 49 victorias avanzando hacia el mito, no volvió a moverse.
Que cruel ironía del destino: tenía boleto para viajar en una línea aérea comercial, y por economizar, pidió “raid” en una avioneta no muy segura, con un piloto inexperto que apenas acumulaba algunas horas de vuelo.
Decía Jim Murray que Rocky vivió tardíamente la vida, como si fuese el round quince y estuviese atrás en las tarjetas. “Cada una de las últimas veces que le vi, estaba en el round de la muerte. Rocky buscaba un billete de la misma forma que buscaba a Ezzard Charles. Finalmente lo pescó con un golpe traidor. Debe haber sido un golpe tremendo”. Escribió sobre Marciano el ganador del Premio Pulitzer.
Todo fue estrujante, sangriento y dramático en la fulgurante carrera de Rocky Marciano, desde su infancia atrapado por la pobreza, su proyección como pugilista, su ascenso al trono de los pesados, sus defensas, y su muerte.
Podía uno lanzarle un baúl de hierro a Rocky, en sus mejores tiempos, y eso no detendría su avalancha. Era tan indetenible como una inundación. La noche que peleó contra Charles, su nariz estaba tan partida y sangrante, que el mundo entero gimió ante lo que parecía ser una inminente derrota… “Sólo necesito un round más”, suplicó, y le dio vuelta espectacularmente al combate.
Rocky no eliminaba a sus contrarios con un golpe. Ese era el problema. El no conducía a inconsciencia limpia y nítida, como Joe Louis. Rocky enviaba a sus rivales a la sala de Cuidados Intensivos de un hospital… Estuvo a punto de abandonar el boxeo antes de coronarse, cuando casi mata a Carmine Vingo en diciembre de 1949… Vingo sobrevivió, Rocky volvió al ring y se convirtió en una máquina trituradora.
Su escuela fue cruda. Conocía la mecánica del ring, pero no su arte. Sus puños hablaron el tosco lenguaje del “punch”, y su resistencia física era sobrenatural. Un tipo de superhombre recortado.
Marciano lucía muy mal cuando comenzó a boxear. Pero ganaba por la vía expreso. Sus primeros 16 contrarios fueron noqueados sucesivamente. Y con cada nocaut Marciano recibía un sobresaliente en la primera asignatura del boxeo, que es la efectividad. Se convirtió en una atracción comparable a Dempsey y Louis.
Llegó al título mundial en el momento de mediocridad en la división completa. Se recuerda que pasó mucho trabajo para vencer a Roland La Starza, un joven novato; que lució pobre despachando a un viejo destruido como Lee Savold, y que noqueó a Joe Louis, cuando daba pena verlo…
Para ganar el título al cuarentón Walcott estaba ganando por puntos cuando tropezó con el derechazo de Marciano. La hoja deservicios del campeón no tiene el esmalte de la grandeza artística, pero nadie pudo ganarle porque en pugilismo, el golpe de nocaut es la máxima facultad. Aquella foto cuando hizo saltar la mandíbula de Walcott convirtiéndola en astillas y deformándole el rostro, es un póster de lo que es la destrucción en el boxeo.
Peleó por última vez en 1955 y se retiró en el 56… Murió en 1969 en un accidente aéreo.
UNA FIERA
– Nació en 1923… Atacaba siempre… La sangre parecía motivarlo, tanto la propia como la del adversario. Se creyó que después de haber sufrido lo indescriptible cuando atropelló a Carmine Vingo, su ferocidad disminuiría, pero eso nunca ocurrió.
– Rechazaba cheques. Sólo aceptaba dinero en efectivo y nunca confió en los bancos… Viajaba con un bolso que contenía 40 mil dólares en billetes de a 100.
– Demostró reiteradamente que no hay nada más útil y decisivo que un golpe destructivo. ¿Cómo olvidar la preocupación y delicadeza con que se inclinó para levantar al indefenso Archie Moore en 1955? La compasión era genuina. A pesar de que un minuto antes, Rocky, era un toro en una furiosa embestida.