María Antonia López [email protected]
El informe del Banco Mundial que practicó al Banco Nicaragüense de Industria y Comercio (Banic), continuará en incógnita hasta que la juez Vida Benavente solicite su entrega al ministro de Hacienda, Esteban Duque Estrada, lo cual podría suceder a inicios de la próxima semana.
El funcionario indicó que no le ha llegado una nueva solicitud judicial y por ello no lo ha entregado. “Cuando reciba la orden judicial, la leo y cumplo al pie de la letra lo que diga”, enfatizó, tras aclarar que ahora ya no quiere publicarlo parcialmente porque esperará la resolución de la Juez.
Indicó que él personalmente no puede solicitar de oficio a la judicial entregar el informe, porque de hacerlo “estaría sujeto a responsabilidad civil ante cualquier persona que se sienta perjudicada y responsabilidad penal por revelación de secreto”.
Sobre las publicaciones de nombres en días pasados relacionados con saldos pendientes en el Banic, Duque Estrada dijo que esos no salieron del informe sino de otras fuentes, porque son muy pocos los que conocen el documento.
“Me parece que las informaciones que están saliendo en su mayoría son especulaciones o conclusiones a las que han llegado, pero no declaraciones específicas”, añadió.
Reiteró que los conocedores iniciales de dicho informe son el actual canciller Francisco Aguirre Sacasa, Luis Durán, secretario técnico de la Presidencia, y el mismo Duque Estrada, quienes fueron designados por el gobierno para ir a recibir el informe del Banco Mundial.
Aunque, añadió: “Me imagino que lo conocen algunos personeros del Banco Nicaragüense, a ellos se les dio una copia para que la evaluaran, a lo mejor el Superintendente de Bancos, (Noel Sacasa) no estoy seguro de que la tenga, porque él no se ha pronunciado al respecto”.
Sin embargo, Sacasa dijo a LA PRENSA la semana pasada conocer el informe, y que amparado en el sigilo bancario no lo puede hacer público.
El informe del Banco Mundial fue practicado a solicitud del gobierno antes de la privatización y después del proceso de venta de activos del Banic, la cual fue practicada por la firma de auditores Arthur Anderson; su confidencialidad se mantiene por haberse solicitado de esa manera, y el contenido del mismo es lo que se protege bajo sigilo bancario.