- “Kutufay” es un personaje en la Ciudad de las Flores. Lleva medio siglo recorriendo las calles en su coche. A su paso teje anécdotas y evoca nostalgias de tiempos pasados. Es la viva expresión de los cocheros que están a punto de desaparecer, aunque son parte del folklor y atractivo turístico de Masaya
Clarissa Altamirano – [email protected]
MASAYA.- Recorre las calles de la ciudad desde hace más de cincuenta años. Su nombre es Rolando Rafael Marín Obregón, pero se le conoce como “Kutufay”, y es el cochero más popular de Masaya.
Empezó su trabajo cuando era un jovencito de apenas 17 años, y en Masaya sólo había caminos y veredas y no existían automóviles. Años que recuerda con nostalgia.
Se dice que, en su época, este hombre de piel blanca y ojos azules fue el preferido por las féminas para ser trasladadas de un lugar a otro.
“Con las damas fui muy respetuoso, y teníamos que tratar bien a los pasajeros, cuidar nuestro aspecto personal, vestíamos de quepis, saco blanco y pantalón azul de impecable gabardina”, recordó.
UNA DAMA MISTERIOSA
En más de medio siglo trasladando a miles de personas, acumuló un sinnúmero de historias y anécdotas. Su coche fue abordado por famosos personajes como Joselito, el popular cantante de origen español, y hasta por la muerte, una pasajera inolvidable.
Asegura que una noche, después de tomarse unos tragos, al recorrer la calle de El Calvario, una misteriosa mujer vestida de negro y toda tapada, le hizo parada en una esquina.
La mujer, quien ahora él supone que era la muerte, le dijo que la llevara a San Jerónimo, y “se me puso el cuerpo como piel de gallina, pero continué el camino…”, lo raro es que yo escuchaba la voz más hueca como que se la lleva el viento, rememoró. Y al llegar al cementerio, “cuando la busco, ya había desaparecido, pasé una semana con fiebre, y desde entonces no he vuelto a montar a nadie extraño”, afirmó.
AMENAZADOS CON DESAPARECER
Con el paso del tiempo todo cambió. Cuando inició el pasaje costaba cincuenta centavos, ahora cuesta tres córdobas, y su jornada de más de doce horas le deja un total de ochenta córdobas, “pero cuarenta se van en la alimentación de los dos caballos”, según cuenta.
“Kutufay” se resiste a dejar su coche, y aunque no tiene apoyo de nadie y la situación apunta a la desaparición de los coches, continúa la labor junto a 25 cocheros más.
Su jornada inicia a las 4:00 a.m., cuando se levanta a alistar los caballos y a limpiar el coche para llevar a la escuela a los primeros pasajeros del día: unos niños. La labor continúa hasta las 7:00 p.m.
¿POR QUE KUTUFAY?
Según refiere Rolando Rafael Marín Obregón, el apodo que lleva “de por vida” se lo puso un gringo a su padre, al no poder pronunciar su nombre en español. Apresuradamente el gringo le llamó: ¡Kutufay! Y así le dicen a toda la familia.
ABANDONADOS A SU SUERTE
– Rolando Rafael Marín Obregón, el legendario cochero, se quejó de falta de apoyo. “No tenemos apoyo de la Alcaldía, todos los alcaldes nos han prometido ayudarnos, facilitarnos crédito para mejorar nuestro carruaje, pero hasta ahora no hemos tenido respuesta”, dijo
– También les afecta lo que llaman competencia desleal. “Hemos pedido a los responsables de regular el transporte, que pongan una terminal diferenciada para nosotros. Los turistas vienen a la ciudad, llegan al mercado, abordan los taxis y a nosotros sólo nos toman fotos”, comentó.
– Lamentó la falta de interés de los alcaldes, y mencionó que “esos señores sólo en campaña es que nos pintan los coches con el color que representa su partido, después se olvidan de que existimos, y más bien nos tratan de eliminar otorgando nuevas líneas de taxis y de buses urbanos”.