Juan Antonio Sequeira Mendoza y Luis Alberto Mendoza fueron entregados a dos agentes de la Policía Nacional, luego que una multitud los malmatara, porque habían asaltado a una muchacha. LA PRENSA/HERNANDEZ.

Apalean a asaltantes

Poco antes, la pareja había robado un bolsito, dinero, anillos y reloj a una muchacha Cuando la multitud los alcanzó, comenzó una lluvia de golpes, pedradas y patadas Mario Sánchez [email protected] Dos hombres jóvenes escaparon de ser linchados por pobladores enardecidos que los capturaron en el Barrio Costa Rica mientras huían, poco después que armados […]

  • Poco antes, la pareja había robado un bolsito, dinero, anillos y reloj a una muchacha
  • Cuando la multitud los alcanzó,
    comenzó una lluvia de golpes,
    pedradas y patadas

Mario Sánchez [email protected]

Dos hombres jóvenes escaparon de ser linchados por pobladores enardecidos que los capturaron en el Barrio Costa Rica mientras huían, poco después que armados con un enorme cuchillo de cocina, obligaron a una estudiante a entregarles su bolso, un reloj y dos anillos de oro.

Los capturados dijeron llamarse Juan Antonio Sequeira Mendoza y Luis Alberto Mendoza, quienes presuntamente viven en el Barrio “Domitila Lugo” de Managua, de la fábrica Rolter hacia el Lago.

Ambos fueron atrapados en un angosto callejón ubicado en el costado este de Banexpo, Carretera Norte, donde los pobladores los patearon, golpearon y apedrearon hasta que fueron entregados a dos agentes de Policía que llegaron al ver una multitud de personas que corría detrás de los supuestos asaltantes.

Xiomara Chavarría, la joven estudiante recién asaltada, lloraba y temblaba nerviosa mientras observaba a los dos jóvenes tendidos en el suelo. Con un cordón de zapatos, un policía le amarraba las manos a uno, mientras al otro le ponían las esposas de acero.

Un fino hilo de sangre le brotaba de la frente a Sequeira González, posiblemente provocado por alguna pedrada o garrotazo recibido de los furiosos pobladores que los habían capturado.

SOLIDARIDAD ESPONTANEA

Xiomara relató que caminaba hacia una parada de buses, cuando vio a dos jóvenes que se acercaban en sentido contrario, pero no sintió temor porque jamás pensó que fueran asaltantes.

Cuando estuvieron cerca de ella, Luis Alberto Mendoza, el más alto y fuerte, sacó un enorme cuchillo de cocina de hoja ancha, y se lo puso en el estómago, mientras le advertía que si se resistía la matarían. Ella les entregó su bolsito de mano y sus prendas, con lo que la pareja se dio a la fuga.

Fue entonces que Xiomara pudo reaccionar y gritó: “¡Esos son ladrones, me acaban de asaltar!”, y acompañada por vecinos, compañeros de estudio y dos vigilantes de una empresa privada, corrió en persecución de los dos hombres. En cada cuadra se sumaban más personas, hasta que se formó una multitud.

Al detener a la pareja, los policías decomisaron el cuchillo. Luis Alberto Mendoza tenía el bolsito y las prendas de Xiomara.

¡ACABENLOS!

Ambos jóvenes estaban tan aterrorizados como lo estaba la muchacha a la que acababan de asaltar. Los pobladores les pegaban garrotazos, trompones, patadas, les halaban los cabellos, mientras ellos sólo se quejaban del dolor, y como pidiendo compasión, observaban a sus captores que gritaban: “¡Hay que terminar con esta gente!”.

ESPERANDO, ESPERANDO…

– Según vecinos del lugar, los dos hombres vapuleados operan en el sector donde fueron capturados:

– A veces llegan hasta el antiguo Cine Colonial. Otras veces se sientan en la banca de la parada de buses ubicada frente al Restaurante Trébol, esperando la llegada de sus víctimas.

– Los vecinos dijeron que el sábado anterior vieron a Luis Alberto cuando despojó de un bolso y varias prendas a una mujer que pasaba por el sitio, que también fue perseguido por personas que pasaban por el sector, quienes además de recuperarle lo robado, lo golpearon “a gusto y antojo”, pero parece que no escarmentaron.  

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