- Autoridades ticas dicen que mil policías de frontera no han visto nada
- Organizaciones civiles y de la Iglesia Católica de Costa Rica apoyan una investigación
Emilia Mora yCarlos Herná[email protected]
Los abusos detectados contra adolescentes nicaragüenses indocumentados se dan desde el momento en que deciden salir de su país.
Por llegar a San Carlos de Nicaragua o Papaturro y hasta la frontera con Costa Rica, los “coyotes” nicas ofrecen el oro y el moro a cambio de los pocos pesos que traen consigo, y en el caso de las jovencitas, les roban su pudor a cambio de un “pase seguro”.
“Otra muchachilla que venía de Chinandega dijo que el ‘coyote’, luego de pasarla al lado tico –por Méjico de Upala– la manoseó y la insultó cuando ella se negó a tener sexo con él”, añadió la joven.
Sin embargo, la funcionaria local del PANI recalcó que a este tipo de relatos se suman otros por abuso de policías nacionales.
“El problema que ahora me preocupa es que están deteniendo menores sólo por su color de piel y luego de tenerlos en celdas por 12 horas o más, se dan cuenta de que son ticos”, aseguró Soto.
El ministro de Seguridad, Rogelio Ramos, dijo que no tiene informes sobre este tipo de abusos por parte de los 1.000 hombres que conforman la policía de frontera.
“No he sido notificado de ninguna denuncia por el PANI o las comandancias de la zona. El control de ilegales debe hacerse con respeto y sin abusos. Voy a ordenar una investigación y si se comprueban hechos se sancionará a quien sea”, manifestó.
EL ÁNGEL DE LOS INMIGRANTES
El obispo de Ciudad Quesada, Ángel Sancasimiro, fue enfático al señalar que él apoya cualquier investigación que el PANI realice “pues este tipo de hechos son graves y de ser comprobados, no pueden quedar impunes”.
Asimismo, solicitó a la dirección de la Pastoral Social indagar la situación.
Se pidió opinión a la cónsul de Nicaragua en Los Chiles, Julieta Gómez, pero se negó a darla.
wVERSIONES VAN Y VIENEN
Un oficial de Migración en la zona norte, quien no quiso identificarse, dijo: “Todo mundo sabe que están pasando muchos jovencitos que vienen a buscar a los papás y que las muchachillas terminan de prostitutas en los bares de Los Chiles… pero la verdad es que los nicas de esa edad son ‘chapulines’ y las chiquillas no son santitas”.
Para la funcionaria local del PANI, esta opinión es un reflejo del trato que algunos funcionarios ticos dan a los ilegales adolescentes, sólo por su nacionalidad.
“No estamos diciendo que siempre se dan abusos sexuales, pero sí se han dado. En el caso de los hombres los golpean, les quitan la documentación y hemos denunciado esto a la Comandancia local y no se ha hecho nada”, declaró Soto Rodríguez.
Fray Idelfonso ha escuchado sobre casos de muchachitas que las traen engañadas y finalmente las colocan en prostíbulos. “Ellas dicen que se las llevan adentro… San José, Heredia, Alajuela…”.
Heiner Araya, segundo delegado de la Fuerza Pública en Upala, dijo que tienen informes sobre el tema. “No tenemos elementos para afirmar que se esté dando, pero tampoco lo puedo descartar”.
Al respecto, Soto explicó que “curiosamente” cada vez que se planea un operativo en un bar, para rastrear a quienes prostituyen a las menores nicas, el local aparece cerrado en el momento de la acción. “Esto sólo indica que la información se está filtrando”.
Entretanto, en el único caso en el que una joven ilegal pudo identificar a su agresor se tienen dos obstáculos: uno, la menor fue deportada a Nicaragua y el PANI no tiene recursos para traerla. Otro, el policía que cometió el abuso presentó una coartada que respaldan sus compañeros.
Tomado de La Nación
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