- Entre los años 1996 y 2000 han
desaparecido ocho de los 14 bancos que conformaban el Sistema Financiero Nacional - Pérdidas son millonarias y costos los pagarán los contribuyentes
Martha Danelia Corea [email protected]
La mala administración de cartera y la falta de liquidez debido al retiro masivo de depósitos, ha sido el denominador común de las quiebras de ocho de los 14 bancos que conformaban el Sistema Financiero Nacional (SFN).
“Después del caso Banic, el SFN sigue siendo frágil y vulnerable, aunque podría consolidarse si se fortalece la Superintendencia de Bancos (SIB), si se despolitiza tanto la SIB como el Banco Central, y sobre todo, si se reduce sustancialmente la corrupción predominante y si se aplica todo el peso de la ley a los que cometen fraude y estafa en las instituciones financieras”, afirmó el economista José Luis Medal.
En 1990 comenzaron a establecerse los bancos privados en el país, llegando a constituirse un total de 14 bancos, entre privados y estatales. Algunos economistas consideraban que eran “demasiados bancos para una economía tan pequeña como la de Nicaragua” por lo que su reducción era inminente. Situación que se comenzó a observar entre 1996 y 2001 con la desaparición de ocho de los 14 bancos que llegaron a conformar el SFN.
Banco de Crédito Centroamericano, Banco Nacional de Desarrollo, Banco del Sur, Banco de Crédito Popular, Banco del Café, Banco Mercantil y Banco Nicaragüense de Industria y Comercio, fueron los que pasaron a la historia tomándose como figura jurídica la intervención o liquidación forzosa.
EL GRAN PROBLEMA HA SIDO LA CORRUPCIÓN
“El factor de mayor peso en las quiebras bancarias no ha sido el factor económico —como los precios del café, o de que supuestamente existía un número excesivo de bancos— sino problemas de corrupción y de comisión de delitos, sobre los que, al parecer, el Sistema Judicial es incapaz de aplicar el peso de la Ley”, considera el economista Medal.
“Cabe aquí recordar que en un estudio del Banco Mundial se señalaba que en los países en los que los sistemas judiciales son débiles y la corrupción generalizada, tienden a producirse crisis financieras sistémicas”, agrega Medal.
Para el economista Eduardo Luis Montiel, “crisis bancarias ocurren en todos los países”. “Los ingleses que tienen uno de los mejores sistemas de supervisión en todo el mundo, enfrentaron no hace mucho una seria crisis con el Barings Bank, uno de sus bancos más respetados y antiguos. Estados Unidos tuvo su propia crisis de las instituciones de ahorro y préstamo. Costa Rica y El Salvador, los dos países de la región con la supervisión más estricta, tuvieron quiebras recientes de bancos con muy serias consecuencias”, detalló Montiel.
CONTRIBUYENTES LOS MÁS AFECTADOS
En Nicaragua, las consecuencias de estas quiebras son “que los contribuyentes pagaremos los costos financieros”. Costos que aún no han podido ser cuantificados por el Estado, pero que algunos economistas estiman pueden superar los 500 millones de dólares.
“El contribuyente pagará los costos porque el Banco Central ha dado dinero para cubrir los depósitos, al no recuperar los montos (otorgados), quedará una deuda con el Banco Central que se le llama deuda cuasi-fiscal, en otras palabras, el gobierno le dará ese monto (no recuperado) al Banco Central para fortalecer sus finanzas y ese monto sale de los contribuyentes”, explicó René Vallecillo, especialista fiscal.
Igual opinión mostraron banqueros, empresarios. “Este costo alguien lo tiene que pagar, y lo pagaremos los nicaragüenses con nuestros impuestos”, afirmó Roberto Zamora, presidente de la Directiva del Banco de Crédito Centroamericano (Bancentro).
“Lo más grave es que todo lo que ha habido en los últimos años, la (problemas de) propiedad y quiebras bancarias, no son fondos que caen del cielo, salen del sacrificio del empresario y del asalariado. Alguien tiene que pagar la cuenta y será el asalariado, el empresario con sus impuestos (quien pagará)”, dijo Marco Mayorga, presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua (Caconic).
Por su parte, Ana Quirós, de la Coordinadora Civil para la Emergencia y la Reconstrucción, opinó que “aquí parece que ser banquero es un negocio rentable, por cuanto sacás los recursos y nosotros lo pagamos, y no pasa nada. Sólo Francisco Mayorga y este otro señor (Omar González) están presos”.
INTERVENSIÓN Y LIQUIDACIÓN
De acuerdo con el artículo 84 de la Ley General de Bancos, el Superintendente de Bancos, sin perjuicio de las sanciones que correspondan mediante resolución dictada al efecto, podrá intervenir un banco tomando inmediatamente a su cuidado todas o parte de las operaciones y bienes del mismo.
Esto lo podrá hacer siempre que hubiere montos que excedan la tercera parte de dicho capital. Si el banco incurriere en déficit recurrentes de encaje. Si dieren indicios de un posible estado de suspensión de pagos o un grado tal de iliquidez o insolvencia, de menor gravedad que preceden su liquidación de conformidad con lo establecido en la presente Ley.
Mientras que, la “liquidación forzosa” es el cierre inmediato de una institución financiera ordenada por un juez, por encontrarse en estado de iliquidez total.
Según el artículo 88 de la misma Ley, el Superintendente de Bancos, mediante resolución dictada al efecto, solicitará a un Juez Civil del Distrito de Managua, que declare en estado de liquidación forzosa a un banco que hubiere incurrido en, insolvencia manifiesta e iliquidez grave e insuperable.
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