- La vergüenza y culpabilidad son frutos del abuso, afirma psiquiatra
Amalia Morales [email protected]
Los abusos, que dejan lesiones psicológicas para toda la vida tienen por lo menos cuatro graves expresiones, que van desde la depresión mayor, el estrés postraumático y la falta de adaptación hasta los trastornos en la ansiedad, según detalla el experto en psiquiatría, Luis Molina Dávila.
El psiquiatra explicó que una persona abusada llega al límite de sus problemas cuando alcanza un estado depresivo muy avanzado, que produce en el abusado desinterés por la vida y lo puede llevar hasta el suicidio.
Otra de las consecuencias es lo que en psiquiatría llaman estrés postraumático, estado que según el experto produce en la gente pesadillas relacionadas con el incidente que lo impactó. Pero también puede derivar en una falta de concentración y en un entumecimiento de la psiquis, que es el adormecimiento del cerebro, lo que produce olvido o distracción.
Molina dijo que este tipo de problemas suelen surgir luego de desastres o situaciones graves como un terremoto, el paso de un huracán, un ataque de pandillas. El psiquiatra dice que, en estos casos, el paciente rehuye hablar del tema.
Pero también, en el caso de los abusados, la rehuida, el silencio –para no tocar el tema– tiene que ver con los sentimientos de vergüenza y culpabilidad que surgen después de la agresión sexual.
El especialista dice que la víctima tiende a creer que ella propició la situación y se culpa por eso. A esto se suma el sentimiento de vergüenza, que en la mayoría de los casos es abonado por el abusador.
Cuando el abuso ocurre a temprana edad, el cuadro se complica. El agresor suele ejercer el chantaje. “Si vos le decís a tu mamá, te va a pasar algo”, es una de las sentencias recurrentes, según Molina.
Con el tiempo, el abusado puede mostrar trastornos en la ansiedad o nervios, y algunas de sus secuelas son estados de alucinación y de delirio, así como un pobre contacto con la realidad.
El especialista insiste en que los distintos trastornos son superables con un adecuado tratamiento mental.
Dice, además, que una de las primeras barreras que la persona debe superar es la de callar.