Jorge Vargas Cullell.

“A Costa Rica no llega sólo el nicaragüense más pobre”

El migrante promedio nicaragüense tiene entre 20 y 49 años de edad y busca trabajo en las áreas urbanas, lo que supone un cambio con respecto a los años pasados. La mayoría de los costarricenses está contra la migración ilegal, pero también es partidaria de asegurarles derechos a los migrantes Alberto L. AlemánEnviado Especial [email protected] […]

  • El migrante promedio nicaragüense tiene entre 20 y 49 años de edad y busca trabajo en las áreas urbanas, lo que supone un cambio con respecto a los años pasados. La mayoría de los costarricenses está contra la migración ilegal, pero también es partidaria de asegurarles derechos a los migrantes

Alberto L. AlemánEnviado Especial [email protected]

SAN JOSÉ.- Contrario a la creencia de que los nicaragüenses más pobres y menos educados son el grueso de la migración total a Costa Rica, la mayoría de los migrantes posee instrucción mayor al promedio de los nicaragüenses, pero inferior a la del costarricense medio.

“A Costa Rica están llegando no los más pobres de los pobres; está llegando un migrante con cierta calificación. (Aunque) por supuesto hay de todo”, explicó Jorge Vargas Cullell, experto del proyecto Estado de la Nación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en el vecino país, sin precisar cifras.

Nicaragua tiene una tasa de alfabetización de personas mayores de 15 años de 68.2% y la tasa de matrícula a todos los niveles es de 63%, de acuerdo al Informe de Desarrollo Humano del PNUD del presente año. Para Costa Rica, los indicadores son 95.5% y 67%, respectivamente.

Junto a otras dos personas, Vargas coordinó un esfuerzo de tres años de investigación y análisis de decenas de científicos sociales costarricenses y extranjeros, con el objetivo de estudiar el sistema político del vecino país. El producto de ese trabajo es la “Auditoría Ciudadana sobre la Calidad de la Democracia”, dada a conocer apenas hace unos meses, un hecho inédito en Costa Rica y en la región.

El migrante promedio nica tiene entre 20 y 49 años y se dirige a la zona metropolitana, es decir, a San José y las ciudades del llamado Valle Central. Ahí vive el 75% de la población del vecino país y está el principal centro generador de empleos. Tradicionalmente la migración nica se quedaba en la zona norte costarricense.

“Dentro de la migración hay distintos tipos. Hay de los que se quedan acá y hay migrantes cíclicos; muchos de ellos vienen, trabajan acá por cuatro o cinco meses y se devuelven. Muchos de ellos incluso son pequeños propietarios”, dijo Vargas a LA PRENSA.

El experto atribuye el fenómeno a la desarticulación del aparato productivo producido en Nicaragua en las últimas dos décadas. Estima que entre 150,000 y 400,000 nicaragüenses viven en Costa Rica.

NICA, SINÓNIMO DE MIGRANTE

En un estudio realizado por el politólogo norteamericano Mitchell Seligson, un 88% de los costarricenses se define como “tolerante” con los extranjeros. Sin embargo, la nacionalidad del extranjero “es sumamente relevante para precisar las actitudes de las y los costarricenses”, se precisa en el capítulo 13 de la Auditoría, accesible en Internet (www.estadonacion.or.cr).

El 94% de los ticos de la Gran Area Metropolitana (GAM: San José, Alajuela, Cartago y otras ciudades cercanas a la capital en el Valle Central), consideró que inmigrante es sinónimo de nicaragüense.

La mayoría reconoce que los nicaragüenses residentes son “buenos trabajadores” y que deberían legalizar su status o nacionalizarse. Esta actitud varió negativamente en los estratos de menores recursos y menor educación.

Más de la mitad de las personas opinó que se debía prohibir el ingreso de más ciudadanos nicaragüenses a Costa Rica y un tercio señaló que se debería deportar y repatriar a los ilegales (Universidad Nacional 1999, Auditoría 2001).

En un sondeo de 1995, citado también por la Auditoría, el 87% de los encuestados asoció la migración ilegal de nicaragüenses con violencia, drogas, crímenes, violaciones, más pobreza, enfermedades y desplazamiento de mano de obra tica.

Sin embargo, la Auditoría señala que la información recopilada mide “percepciones y actitudes, no comportamientos, por lo que no es una evidencia concluyente”.

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