La salvación del agro nicaragüense

Carlos René Ramírez Adiaro leemos y oímos la grave situación que están pasando varios municipios del país, por la sequía que afecta directamente al pequeño agricultor. Este año se agudiza el problema del hambre por la baja de precio del café. La hambruna en Nicaragua nunca se había manifestado como ahora. Sin embargo el pequeño […]

Carlos René Ramírez

Adiaro leemos y oímos la grave situación que están pasando varios municipios del país, por la sequía que afecta directamente al pequeño agricultor. Este año se agudiza el problema del hambre por la baja de precio del café. La hambruna en Nicaragua nunca se había manifestado como ahora. Sin embargo el pequeño agricultor que antes recibía financiamiento del fenecido Banco Nacional de Nicaragua, actualmente solamente el Fondo de Crédito Rural ayuda al campesino por conducto de las intermediarias financieras.

La salvación del agro nicaragüense y de Centro América es montar una estructura que promueva el riego especialmente en aquellos lugares que son más afectados por la sequía. El Fondo de Crédito Rural, está llevando a cabo por intermedio del Ing. Jorge Savany y del Director Ejecutivo, Lic. Miguel Campos M., una campaña efectiva y permanente, en especial con las intermediarias, que son cooperativas cuyos miembros comprenden la necesidad del riego para hacerle frente al problema climatológico que estamos viviendo.

Ningún funcionario de los tres gobiernos, incluyendo éste, en el Ministerio de Agricultura o el Instituto de Desarrollo Rural, han llevado a cabo un programa vigoroso y dinámico que promueva el riego especialmente entre los pequeños agricultores que están organizados en cooperativas. Los pequeños agricultores reconocen la necesidad del riego, pero argumentan que las inversiones son muy costosas y existe también la tradicional resistencia al cambio. He aquí donde se necesitan empleados del Estado desde ministros hasta los que supervisan y dialogan directamente con el campesino que desarrollen con ahínco y fervor para convencer a nuestros pequeños agricultores a que acepten el riego, ya que es la única forma de combatir la sequía y por consiguiente el hambre que está latente en muchos lugares de nuestro país.

El riego es la solución de la hambruna pero se necesita gente que tenga amor por Nicaragua y al campesino, y que se promueva con entusiasmo la instalación de sistemas de riego.

Diariamente leemos sobre la hambruna reinante pero nadie habla de la solución, especialmente los diarios sandinistas que se solazan en publicar los problemas y necesidades de nuestro campesinado.

No hemos mencionado a los grandes agricultores que ya tienen instalados sus sistemas de riego o lo aceptan con más facilidad.

Ojalá que el futuro gobierno realice lo que puede ser la salvación del agro nicaragüense.  

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