Gracias,
por haberme acompañado
todo este tiempo,
por mostrarme
ilusas maravillas,
por enseñarme la
sensación de gozar
emociones pasajeras.
Gracias,
porque me retuviste
en el tiempo
siempre así,
siempre aquí,
por no dejarme ir,
por hacerme esperar
para encontrar
un verdadero camino.
Gracias,
espero no volver a verte más,
bendita por todo eso,
pero, desgraciada
por todo lo demás,
eres así,
eres LA SOLEDAD.