El perdón de las deudas

Daniel Escorcia PolancoManagua Nicaragua El 3 de septiembre de 1999, mi familia y yo fuimos lanzados de nuestra casa de habitación por los dueños privados del Banic, muchas veces les dije a ellos y a las autoridades del Gobierno (Presidencia y Ministerio de Hacienda) que no tenían que tratarnos así, ya que Dios había provisto […]

Daniel Escorcia PolancoManagua Nicaragua

El 3 de septiembre de 1999, mi familia y yo fuimos lanzados de nuestra casa de habitación por los dueños privados del Banic, muchas veces les dije a ellos y a las autoridades del Gobierno (Presidencia y Ministerio de Hacienda) que no tenían que tratarnos así, ya que Dios había provisto por medio de la cooperación internacional para todas las familias nicaragüenses que fuimos afectadas por las fuertes medidas correctivas macroeconómicas que se aplicaban a la economía nacional.

Me consta que desde diciembre de 1996 el Estado le pagó al Banic por toda la cartera incobrable que tenía, y ahí estaba mi cuenta, que Dios mandó a pagar por medio de préstamos donaciones, condonaciones y cooperación no reembolsable que Nicaragua ha recibido.

La Presidencia me respondió refiriéndome al Banic, pero ellos nunca atendieron positivamente mi petición para que me devolvieran la casa. Varias veces les dije que con la vara que medían serían remedidos, y no quiso contestarme ni recibirme ninguno de los directivos ni la gerencia del Banic, que ahora, debido al pánico se vieron obligados a cerrar.

No me alegro, pero espero que reflexionen, que los más poderosos también tienen que enfrentarse a la justicia divina. También es importante que la Superintendencia de Bancos no siga diciéndole al público que las deudas incobrables las paga el contribuyente, ya que las autoridades financieras saben muy bien que cerca de la mitad del presupuesto nacional se cubre con préstamos y donaciones, y que la economía no despega porque hay muchos impuestos y muchos controles, y que ellos son los que deben dar el ejemplo ganando salarios acordes con el nivel de vida de los nicaragüenses y pagando su IR y su INSS, y asumiendo todas las responsabilidades que tenemos todos los ciudadanos comunes y corrientes.

Espero la respuesta de la directiva del Banic, el Poder Judicial y de los funcionarios del gobierno.  

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