El ‘Resucitado’

Benard, surgiendo de los escombros Edgard Tijerino M. [email protected] Un día, hace muchos años, antes que los gallinazos entraran al Palacio Presidencial, como dice García Marquez en su “Otoño…”, mi pequeñita hija Helen, hoy convertida en abogada, mirando hacia el cielo por la ventana del carro, me preguntó con esa encantadora y llamativa mezcla de […]

  • Benard, surgiendo de los escombros

Edgard Tijerino M. [email protected]

Un día, hace muchos años, antes que los gallinazos entraran al Palacio Presidencial, como dice García Marquez en su “Otoño…”, mi pequeñita hija Helen, hoy convertida en abogada, mirando hacia el cielo por la ventana del carro, me preguntó con esa encantadora y llamativa mezcla de ingenuidad y chispa que identifica a ciertos chavalos: “Papá, ¿qué va a pasar cuando se le acaben las baterías al sol?… ¿Cómo vamos a alumbrarnos?”

Hace unas semanas, antes del Juego de Estrellas, mientras Marvin Benard se debatía dramáticamente en una desoladora mediocridad atrapado por un slump desesperante, yo me decía: “¡Diablos! ¿Se le acabaron las baterías a nuestro único big leaguer?.. Y ahora, ¿quién podrá alumbrarnos desde el arco iris de las Mayores?

Con Vicente Padilla esforzándose en Triple A mientras los Filis someten su staff de pitcheo a ciertas transformaciones, Oswaldo Mairena con su brazo zurdo derritiéndose en la organización de los Marlins, y Gonzalo López apenas comenzando a crecer en medio de las expectativas de los Bravos, Benard era el único motivo diario para volcarnos cada anochecer y cada madrugada sobre la computadora en busca de los box scores.

Con Denis sabíamos que era necesario esperar cada cinco días, pero con Benard, al igual que ocurrió con Green cuando todavía el internet no era un instrumento tan vital para nuestra información, se trataba de una búsqueda diaria.

El cómo bateó Benard se convirtió en parte de nuestra agenda, y nos agradaba, y lo disfrutábamos… ¡Cómo nos emocionamos cuando los Gigantes lo aseguraron por 3 años a cambio de 11.1 millones de dólares!

Después de dos temporadas consecutivas anotando 100 carreras, con posibilidades de arrimarse a los 300 por encima de los 290 puntos registrados, Benard entró a la campaña del 2001 en pie de guerra… El estuvo agitado en el spring training y por vez primera se trazó sin publicitar, algunas metas ambiciosas: más de 175 hits, quizás 20 jonrones, posiblemente 30 robos, y una buena arremetida que le permitiera ser un trescientista… Lo pensaba, pero simplemente decía: “Creo que puedo registrar un gran año”.

Pero, de pronto, estaba a bordo del Titanic rumbo a la montaña de hielo, tan asustado y desarmado como el capitán Smith… Y se hundió frente a nuestro asombro.

Benard debajo de los 200 puntos, sin poder pegarle con solidez a la píldora, sin embasarse, botando pelotas inocentes, finalmente desplazado al banco de los suplentes, mientras Calvin Murray y Shawon Dunston adquirían un crecimiento imprevisto.

Y viniendo desde el banco ocasionalmente, Benard continuó tratando de batear debajo del agua, algo improbable incluso para fenómenos de la pileta como Thorpe y Popov.

¡Diablos! ¿Cómo fue posible que se le acabaran las baterías a Benard?.. Me acordé de Helen: “Papá, ¿Qué va a pasar cuando se le acaben las baterías al sol?”

ESTÁ VIVO

Pero el nica ha “resucitado”, y está peleando por regresar a la titularidad sacándole provecho a cada oportunidad que se le está presentando.

Lleva 4 jonrones en sus últimos 22 turnos y espera tener tiempo para encaramarse sobre los 250 puntos… No podrá llegar a 100 anotadas, pero está vivo, y bateando… y contribuyendo…

Como decía Comte. de Bufón: “Persiste, afírmate, aguanta, reacciona. La paciencia es genio”… Acuérdate siempre de eso Marvin, y empújate.  

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