- Washington contento por la asunción del nuevo mandatario peruano y sus declaraciones sobre corrupción y lucha antidrogas
- No obstante, analistas estadounidenses prevén que la ayuda de EE.UU. y la relación bilateral no avanzarán sustancialmente
Laura Bonilla (AFP)
WASHINGTON.- Estados Unidos se congratuló el lunes de la asunción de Alejandro Toledo como presidente de Perú y de sus declaraciones a favor del combate a la droga, la pobreza y la corrupción, aunque varios analistas creen que no habrá un avance sustantivo en la relación bilateral y la asistencia estadounidense a Lima.
“Pensamos que éste es un gran día para la democracia en Perú y ciertamente estamos muy alentados por las declaraciones del presidente de que trabajará para reforzar la sociedad civil, mejorar la economía y atacar la pobreza, y de que considere la lucha antidroga como una prioridad de seguridad nacional”, dijo un funcionario del Departamento de Estado, que pidió el anonimato.
“El presidente Toledo ha estado diciendo las cosas correctas”, agregó, tras recordar el énfasis que pone el jefe de Estado en la lucha contra la corrupción.
Sin embargo, varios expertos consideran que a pesar de la bendición de Washington, las relaciones bilaterales no tendrán avances significativos durante su gobierno.
“Estados Unidos le da la bienvenida a Toledo y lo ve como un demócrata, un defensor del libre comercio, y se congratulan de la elección de su ministro de Economía, de Relaciones Exteriores y de su Primer Ministro”, dijo a la AFP Peter Hakim, presidente de la organización Diálogo Interamericano.
Sin embargo, sustuvo que no hay que esperar “aumentos sustanciales en la asistencia estadounidense a Perú, ya que no hay ninguna evidencia de que eso sucederá”.
El funcionario estadounidense recordó que dentro de la Iniciativa Regional para los países Andinos (ARI por sus siglas en inglés), que complementa el Plan Colombia de lucha antinarcotráfico, Lima recibirá 882 millones de dólares junto a Bolivia, Brasil, Ecuador, Panamá, y Venezuela.
Toledo busca además la expansión del Tratado de Preferencias Comerciales Andinas (Atpa) para mejorar los aranceles de las exportaciones textiles a Estados Unidos, así como la equiparación de la región andina con Centroamérica, que el año pasado ingresó en el Sistema Generalizado de Preferencias estadounidense.
Según el gobierno peruano, los campos de algodón reemplazarían los empleos perdidos en el cultivo de la plantas de coca y de amapola.
El Atpa fue creado por ley en 1991, con una duración de diez años, en retribución a la cooperación de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia en los esfuerzos de Estados Unidos contra el narcotráfico, y expira el 4 de diciembre del 2001.
UNA SEÑAL
El enviado del gobierno de George W. Bush a la asunción de Toledo fue Robert Zoellick, representante de Comercio Exterior, y no el vicepresidente Dick Cheney. “Es una señal que Washington no haya enviado a la ceremonia en Lima a un funcionario de mayor rango, y significa que no habrá una mejora de nuestra relación con Perú”, estimó el analista Peter Hakim, de la organización Diálogo Interamericano en Washington.
BENEFICIOS COMERCIALES DEPENDEN DEL CONGRESO
– William Prize, vicepresidente del Consejo de las Américas, una organización con intereses empresariales en América Latina, estimó por su lado que la relación bilateral continuará en buenos términos pero recordó que la expansión del Tratado de Preferencias Comerciales Andinas (Atpa) “es algo que decidirá el Congreso estadounidense”.
– Prize es poco optimista de que Toledo pueda conseguir más beneficios comerciales a cambio de su combate contra la droga y la corrupción.
– La mejora de los aranceles para las exportaciones textiles “tiene más que ver con la política doméstica estadounidense que todo lo que pueda hacer Toledo o su gobierno”, coincidió Hakim.