- Ese es el mejor recurso de Mayorga
Edgard Tijerino M.Enviado a Los [email protected]
Como lo graficó el funcionario de la AMB, Carlos Chávez, el púgil pinolero Ricardo Mayorga, tiene dentro de sí, la fuerza de un huracán. Habla, se mueve y pelea, como si un viento impetuoso lo empujara. Es una exaltación, un entusiasmo permanente, una mágica energía… Y lo más importante, se tiene una fe bárbara. Con 10 como Mayorga, Napoleón hubiera entrado a Moscú.
Se trata de un rompe-huesos que se encuentra atravesando un período de aprendizaje con Rigoberto Garibaldi, pero cuidado, mucho cuidado… Lo más importante, lo fundamental para sostener esa agresividad agobiante vista fugazmente a lo largo de sólo tres minutos, lo que no puede disminuir nunca, es su esencia de “matador”.
“No sé. Me pareció muy abierto y eso es grave, sobre todo frente a un rival que sabe disparar y acomodarse en la distancia”, me decía Fernando Páramo de Mayorga en el ring side del Staples Center mientras Roy Jones subía a la tarima brava… “Sé ve que es propenso a recibir muchos golpes”, agregaba Camarillo del Esto, mejicano.
¿Y…?… Los destructores del ring, aquellos como Ketchell, Marciano, Frazier, se apoyaron en la fortaleza para recibir, para poder proyectarse brusca y espectacularmente en busca de demoler montañas.
Por ahora, independientemente de lo que esté aprendiendo en un curso intensivo de adiestramiento, Mayorga debe seguir siendo “un matador”, como lo indica con la canción que lo anuncia y que hizo vibrar el Staples.
“Yo estoy claro. He sido, soy y voy a seguir siendo un atropellador… Pienso, que lo fundamental es no darle tregua al rival, no darle tiempo para pensar, llevarlo hacia atrás, ponerle encima toda la presión posible, mantenerlo ocupado con su preocupación”, me dice con una naturalidad y una sencillez eriza pelos.
“Yo vi asustado a Lewis… Sorprendido por mi furia, por mi determinación… Comprobó que era lo suficientemente fuerte para pegar y recibir…Es decir, copió el mensaje que le estuve enviando en ese primer round y sabía que la propuesta era una pelea corta…No más allá del tercero y cuarto asalto”.
FUE UN TORO
– Recuerdo a Francisco “El Toro” Coronado en 1977 frente al Brujo Ortega… “Ahora me estoy moviendo mejor… Sé utilizar la distancia, caminar sobre el ring y combinar mis manos”, me dijo dos días antes allá en Panamá.Y dramática, fatalmente, dejó su furia en el Hotel. Sin su esencia, perdió la oportunidad de su vida. Eso no puede ocurrir con Mayorga. Como Marciano, debe considerar cada round, como el número 12 de una pelea cerrada…De vida o muerte
– “Buscando el título, voy a ser yo, el de siempre… No voy a lucirme buscando distancia ni mostrando progresos en la defensa…Saldré a guerrear, a destruir, es lo mejor que hago, es lo que impulsa, lo que me llevará a coronarme”, apunta.
– Así es Ricardo… No lo olvides nunca.