La primera magistratura

Ralph [email protected] En una nación, como en una gran empresa, la calidad de la cabeza que dirige el barco es vital para el éxito de la empresa. Una mala cabeza irremediablemente lleva al desastre, en cambio un buen piloto arribará con su nave a su destino con éxito y con aplausos. Pero ¿cuál es el […]

Ralph [email protected]

En una nación, como en una gran empresa, la calidad de la cabeza que dirige el barco es vital para el éxito de la empresa. Una mala cabeza irremediablemente lleva al desastre, en cambio un buen piloto arribará con su nave a su destino con éxito y con aplausos. Pero ¿cuál es el secreto? La calidad de la cabeza. Ese, simple y sencillamente, es el gran secreto: la calidad. Es por ello que un pueblo debe luchar en primer lugar por llegar a convencerse de que la calidad de los que deben estar arriba, es primero. Esto puede llevar muchos años a un pueblo.

Los pueblos que han madurado en su historia, precisamente por no olvidarla, han llegado a la conclusión de que deben cuidar celosamente a quien van a poner en la primera silla. Los antecedentes de dicha persona, su récord, hablarán por sí solos, no nos equivoquemos, no seamos ingenuos, guanacos ni tontos. En la elección del líder está el secreto del éxito de la empresa. Actualmente, y por culpa de nosotros mismo, no tenemos aún lo mejor para Nicaragua, requerimos en el futuro llevar hacia adelante a un hijo de esta Patria, al mejor. Ahora sólo nos queda elegir al menor de los males.  

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