- El mal entendimiento entre los gobiernos de Arnoldo Alemán y de Miguel Ángel Rodríguez ha sido perjudicial, afirma el analista y asesor político costarricense Luis Guillermo Solís . Sea cuál sea el gobierno aquí y allá, debemos sentarnos y redefinir la agenda bilateral
Alberto L. AlemánEnviado [email protected]
SAN JOSE.- Luis Guillermo Solís coordina el equipo que asesora al candidato del Partido Liberación Nacional, Rolando Araya, en temas de política exterior. Extraoficialmente, se dice que es un probable candidato al puesto de canciller si Araya triunfa.
El equipo, entre otras cosas, está recabando información sobre Nicaragua y preparando políticas para la relación bilateral.
Solís es gerente técnico de un proyecto de cooperación transfronteriza en Centroamérica impulsado por la Fundación del Servicio Exterior para la Paz y la Democracia, Funpadem, organismo de estudios ligado con el Estado costarricense.
Éstos son fragmentos de la entrevista.
LA PRENSA.— ¿Qué se puede hacer en el tema de la migración ilegal de nicaragüenses?
LUIS GULLERMO SOLÍS.— Estoy convencido que la estrategia tiene que ser necesariamente conjunta. Se necesitan dos para bailar un son y para que haya un pleito. Me parece que el factor más importante es la situación económica de Nicaragua. Mientras no mejore, las personas van a buscar salidas en otros lados. Las asimetrías en los niveles salariales son de tal magnitud (que es atractivo venir a aquí).
Estas razones económicas generan círculos virtuosos y perversos. ¿Cuáles son los virtuosos? La economía costarricense se beneficia, la economía nicaragüense también.
¿Cuáles los perversos? El tráfico de personas, un crimen que debería ser más reprimido; la explotación de la mano de obra nicaragüense, a veces con la complicidad de los mismos migrantes que no quieren pagar las cuotas obrero-patronales, pero con el apoyo de inescrupulosos empresarios costarricenses.
Todo eso tiene que ser tratado en un esfuerzo binacional. ¡Ésta sí es una relación carnal y no podemos descuidar los temas migratorios que son parte ya de nuestra agenda de política doméstica!
LP.— ¿Para un nuevo gobierno costarricense es mejor dialogar con un gobierno liberal o con uno sandinista?
LGS.— Creo que el gobierno de Costa Rica tiene que dialogar con el gobierno que esté en Nicaragua. El desencuentro entre los gobiernos del presidente Miguel Ángel Rodríguez y del presidente Arnoldo Alemán ha sido perjudicial, creo, a las relaciones bilaterales. Y sea cuál sea el nuevo gobierno allá y sea cuál sea el nuevo gobierno aquí, tenemos que sentarnos a hablar para redefinir la agenda. No debemos sanjuanizar la agenda.
LP.— No hay oportunidad de avance en este año electoral, mucho menos de la ley que regularía el tránsito de guardias costarricenses por el San Juan en Nicaragua.
LGS.— Creo que tenemos que entrarle al tema pero con una visión fundamentalmente distinta, en el sentido de que reconociendo como se ha reconocido muchas veces de que el río San Juan “es” Nicaragua —no es “de” Nicaragua—, también se entienda allá que hay un montón de gente que viven alrededor del río, que tiene que usarlo y que no le pueden estar cobrando para que use el río.
Podemos explotar actividades en el río que tengan que ser tasadas, es parte de la discusión que hay que hacer. Si se hacen grandes desarrollos turísticos, es natural que si el río es un río nicaragüense, haya beneficio económico y tributos que se puedan pagar (por) las empresas que (lo) usan al Gobierno de Nicaragua. Ese tipo de cosas me parecen que son normales.
Pero otros no lo son, como estarle cobrando peaje a la persona que lleva plátanos de Cárdenas a Los Chiles o que necesita ir al médico en Upala (norte de Costa Rica). Esas cosas no pueden ser. Digo esto porque desde las capitales no se entiende la dinámica transfronteriza.
LP.— ¿Qué otros tópicos están pendientes?
LGS.— Lo del río es pequeño. Tenemos lo de los pescadores en Barra del Colorado, vea lo de Bahía de Salinas -no hemos delimitado las áreas del mar-; tenemos que ver qué hacemos con la contaminación del San Juan. ¡Montones de cosas!
LP.— ¿Cree Ud. que es válido que Costa Rica vaya a La Haya contra Nicaragua?
LGS.— Creo que el recurso a una corte internacional de justicia no es solamente legítimo sino que puede llegar a ser idóneo. Es decir, yo prefiero que dos países, Nicaragua y Honduras, vayan a La Haya, a que se den de balazos en el mar. Puede resultar una buena opción para ambos, pero como dice bien la Biblia, hay un tiempo para cada cosa bajo el sol. Y el tiempo para llevar las cosas a La Haya pasa previamente por agotar todas las instancias anteriores que en el caso (nuestro) es de dos países que deberían hablarse más. No es una mala opción, pero no estoy seguro que éste sea el mejor momento para ejercerla, en medio de una campaña electoral.
LP.— ¿Qué hace esta campaña tica diferente a otras?
LGS.— La primera diferencia es el contexto. Durante los últimos años la política costarricense se ha ido caracterizando por un mayor escepticismo ciudadano, que alcanzó su punto culminante con un 30% de abstencionismo en 1998 que no se reflejaba desde los años 50, la última vez que tuvimos un abstencionismo tan alto.
Eso se debe o a un total desinterés, o a un gran enojo o a una expresión de un voto protesta. Ese escepticismo también viene acompañado de una proliferación de movimientos a nivel local en los últimos años.
Con relación a los candidatos creo que hay una interesante configuración de ambos. Ambos son políticos de larga trayectoria, pero en el caso del ing. Rolando Araya es un hombre muy formado. Es un hombre que ha estado durante 25 años de su vida preparándose para esto. Han pasado por todos los diferentes escalones partidarios: fue presidente de la juventud, secretario de Relaciones Internacionales, ministro, diputado, secretario general del partido, presidente de éste, es vicepresidente de la Internacional Socialista.
Tenemos dos perfiles de candidatos muy distintos. Un candidato muy intelectual (Araya), formado, con una trayectoria, con libros publicados y otro que está apelando a la gente, curiosamente rodeado del grupo que constituye para todos los efectos el mismo grupo que rodea al presidente Miguel Ángel Rodríguez, los mismos asesores económicos, políticos. Es algo obvio, no está siendo ocultado.
LP.— ¿Cuáles son los principales temas de esta campaña?
LGS.— Creo que los temas están clarísimos. Son cinco: costo de vida, seguridad pública, salud, vivienda y educación. Eso lo dicen todas las encuestas, está en la plataforma de todos los partidos.
En esas cinco áreas hay cinco prioridades: el tratamiento de la deuda interna que todo mundo coincide, es quizás el mayor impedimento para el desarrollo del país —creo que es el 8% del PIB— es una cosa muy grande, una de las más grandes de América Latina; el régimen tributario; la reforma del sector público (…); después todo lo que tiene que ver con desarrollo económico, promoción de inversiones. El país es uno de los que menos crece en América Central , los cálculos para el año entrante es que sólo va a crecer un 0.5% de PIB. Y los temas de medio ambiente.
LUCHA ENTRE PRESIDENTE RODRIGUEZ Y RAFAEL ANGEL CALDERON
LP.— Don Abel Pacheco ganó a pesar de la oposición del jefe del partido, don Rafael Ángel Calderón.
LGS.— “En la lucha interna del Partido Unidad Socialcristiana se revelaron como hegemónicos dos liderazgos.
Uno, el liderazgo del ex presidente Rafael Ángel Calderón Fournier. Otro, el del actual presidente Miguel Ángel Rodríguez. Don Rafael Ángel se casó con el precandidato Rodolfo Méndez Mata, el presidente Rodríguez —no él, está inhibido por ley— pero sí sus asesores y todo el grupo del Gobierno con don Abel.
La pugna era entonces no solamente entre don Rodolfo y don Abel, sino que era entre el presidente Rodríguez y el ex presidente Calderón. Y en esa lucha el presidente y don Abel demolieron a (Rodolfo Méndez y a Calderón). Fue una barrida. Detrás de esto hay una lucha entre estos dos grupos.
ARAYA RESTRICTIVO CON ILEGALES
– En un debate de los tres precandidatos del liberacionismo, sostenido el lunes 16 de abril del 2001 en San José y previo a su elección como candidato oficial, Rolando Araya Monge dijo al diario La Nación que se inclinaba por impulsar una “política más restrictiva en las migraciones”, para enfrentar el fenómeno creciente de la migración de nicaragüenses.
– Dijo que Costa Rica debe interceder a nivel internacional por ayuda para Nicaragua. No obstante, aseguró que en el país no debe haber ninguna persona indocumentada, para lo cual “hay que hacer respetar la ley”, según citó a Araya el rotativo en su edición del día siguiente.
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