Estimada Ginecóloga: Soy una lectora de 23 años, con serios problemas para alcanzar la excitación sexual —me cuesta mucho— y una vez que me excito, muy pocas veces alcanzo el orgasmo. Quiero mucho a mi pareja, pero esto me esta pasando después que tuve un desgarro muy grande de vagina en mi último parto. Tengo tres hijos y el último pesó 8 libras.
Dígame por favor qué puedo hacer para mejorar mi problema.
Respuesta: Tu problema se puede encuadrar dentro de los problemas de disfunción sexual de la mujer, es decir la dificultad que tienen algunas mujeres para excitarse o para alcanzar el orgasmo.
La mujer tiene igual que el hombre, su respuesta sexual, en ella se dan cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución.
A vos te está siendo difícil las tres primeras, seguramente por el trauma del desgarro vaginal.
Esta respuesta, se da en nuestro organismo por una combinación de fenómenos que producen congestión de los vasos que llevan la sangre al área genital de la excitación y también por la participación de los nervios de esta parte del cuerpo.
La vagina es elástica y se adapta al tamaño del pene para facilitar su penetración, además que en este momento ella se lubrica sola (produce una sustancia aceitosa para facilitar el acto sexual).
Los nervios se encuentran concentrados en la vagina, el clitoris, los labios mayores, el introito (entrada de la vagina) y regiones cercanas a la vagina esto favorece la excitabilidad y la respuesta sexual.
Cuando se realizan estos desgarros, y su consecuente reparación, se tiene cuidado en hacerlo finamente para lesionar lo menos posible estos nervios porque se corre el peligro de disminuir la excitabilidad del área y como consecuencia disminuir la respuesta sexual.
Esto puede suceder también al corregir la posición de la vejiga y el recto, por lo que el médico es muy cuidadoso en no desgarrar grandes áreas, para no lesionar los nervios, sin embargo a veces sucede que se cortan nervios y disminuye la sensibilidad.
También estos casos se pueden deber a que los niveles de hormonas están bajas en el organismo de la mujer. Para esto debe medirse los niveles de estrógenos y andrógenos, y si están bajos, dar tratamiento de preferencia por vía inyectada.
Se sabe que cuando se da estrógeno con andrógeno, se aumenta el deseo sexual, la excitabilidad, hay mayor energía y sensación de bienestar lo que aumenta la disposición para el acto sexual.
Por supuesto que si existe molestias, al realizar el acto sexual, se debe descartar por examen clínico otras enfermedades. Las inflamaciones o tumores que puedan estar dando las molestias y bloqueen así la respuesta sexual.
También hay que tomar en cuenta los factores psicológicos y emocionales, que pueden contribuir a los problemas sexuales de la pareja.
Por todo lo anterior, estos problemas de deficiencia en cualquier fase de la respuesta sexual, deben resolverse en estudio conjunto por un médico, una psicóloga, la paciente y su pareja para obtener un mejor resultado en el menor tiempo posible.