Francisco Cifuentes.

Sancionan a ex gerente de la Cementera

Jorge Loáisiga [email protected] De forma unánime el Consejo Superior de la Contraloría General de la República (CSCGR) determinó responsabilidad administrativa y civil contra el ex presidente de la junta directiva de la Compañía Nacional Productora de Cemento, Francisco Cifuentes Navas, por haber violado la Ley de Contrataciones del Estado al comprar equipos y maquinarias usados […]

Jorge Loáisiga [email protected]

De forma unánime el Consejo Superior de la Contraloría General de la República (CSCGR) determinó responsabilidad administrativa y civil contra el ex presidente de la junta directiva de la Compañía Nacional Productora de Cemento, Francisco Cifuentes Navas, por haber violado la Ley de Contrataciones del Estado al comprar equipos y maquinarias usados en Estados Unidos, sin haber licitado.

También se determinó responsabilidad administrativa contra José Bosco Marenco Cardenal, ex tesorero de la Junta Directiva de la Cementera y actual ministro de Gobernación; Iván Morales Carazo, ex secretario; Gustavo Narváez Picado y Donald Baltodano Rizo, vocales, y Oscar Martínez Campos, quien fungía el cargo de vigilante de la Junta Directiva de la Cementera.

Los contralores también determinaron responsabilidad administrativa contra Guillermo Ramírez Cuadra, ex gerente general de la Cementera, contra quien se emitirán reparos económicos a favor del Estado y en forma solidaria con Cifuentes hasta por cinco mil dólares.

De acuerdo con un informe de auditoría de la Contraloría General de la República dado a conocer ayer por el contralor Luis Ángel Montenegro, en septiembre de 1998 los miembros de la Junta Directiva de la Cementera aprobaron la compra de cinco tractores usados a una empresa llamada Original Equipment & Parts Inc, con domicilio en Miami, Estados Unidos.

El costo de los tractores usado era de 235 mil dólares. Además, se comprarían repuestos misceláneos clasificados como 936&-E con valor de cinco mil dólares. Las compras se realizaron obviando el procedimiento de licitación pública.

La Cementera habría pagado 220 mil dólares con el cheque número 0132 de la cuenta corriente número 24-0005-2 del Banco Nicaragüense Sucursal Plaza España emitido a favor de Francisco Cifuentes Navas, Presidente la Junta Directiva de la Cementera, quien depositó en su cuenta personal los 220 mil dólares.

También se emitió un giro de 15 mil dólares del Banco de la Producción a nombre de la Empresa American & Caribean Intl, girado contra el National Bank de Miami Florida, entregado como anticipo de pago por los tractores usados.

EQUIPOS CON DESPERFECTOS

Un memorando del responsable del taller de mecánica de la Cementera, Juan Gutiérrez, dirigido al superintendente de la empresa, Mario Mendieta, indica que el equipo fue comprado con desperfectos mecánicos, y de acuerdo con la Póliza de Importación Temporal C-13, los repuestos misceláneos para los tractores modelo 936 y 12E no fueron recibidos en la Aduana.

En sus declaraciones testimoniales ante el ente fiscalizador, tanto Cifuentes como el ex gerente general de la Cementera, Guillermo Ramírez Cuadra, dijeron que la compra de los equipos en septiembre y octubre de 1998, se basó en resolución de la Corte Suprema de Justicia, que definió a la Cementera como entidad mercantil y no como un ente centralizado o autónomo del Estado.

Cifuentes también dijo a los auditores de la Contraloría que los cheques se emitieron a su nombre para hacer un “favor” a la empresa, al prestar a ella su cuenta internacional en dólares, ya que llevar dinero en mano era riesgoso.

En esa declaración, Cifuentes dijo que para verificar el estado del equipo llevó a Miami al ingeniero José Ignacio Morales, pero éste al declarar en la Contraloría contradijo lo afirmado por Cifuentes, señalando que nunca ha viajado con éste para hacer tal verificación.

La Junta Directiva de la Cementera aprobó además la compra de cinco camiones usados con volquete nuevo, marca Ford a la empresa FORTRAC, de Miami, con valor de 141,510 dólares, de acuerdo con la factura número 0031381-01-98, del dos de noviembre de 1998.

La compra de estos camiones se hizo evadiendo el procedimiento de licitación pública. La compra fue cancelada con el cheque de gerencia número 21880 del Banpro, por la cantidad de 100 mil dólares, y otro cheque número 0158 de la cuenta corriente número 24-00005-2 del Banco Nicaragüense, Sucursal Plaza España, por valor de 41,510 dólares.  

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