CHICAGO.- Llegó a Nicaragua y no es buena noticia. En Estados Unidos, el “éxtasis”, una droga sintética, está ganando cada día más adeptos entre los escolares, pese a su elevado precio, porque está rodeada de una aureola de “inofensiva”.
“El éxtasis viene siendo una explosión entre los jóvenes”, comentó Arturo Valdez, Director Administrativo de un Centro de Rehabilitación denominado “Healthcare Alternative Systems”, mejor conocido en Chicago por las siglas HAS. Ver función de la droga en el cerebro.
“Los clubes (discotecas) son los lugares de mayor distribución de éxtasis, ya que ahí están prohibidas las bebidas alcohólicas. Para muchos de ellos (los jóvenes), es la droga de entrada”, refirió Valdez, de origen mexicano.
La clínica donde conversamos está ubicada en el lado Norte de Chicago, la llamada “Ciudad de los Vientos”. Ahí, en ese suburbio, residen sobre todo hispanos de origen mexicano. Valdez es precisamente uno de ellos, ya que llegó a Estados Unidos 25 años atrás.
“El peligro del éxtasis radica en que es una droga de entrada, es decir, motiva a probar la cocaína o el crack, y éstas son muy adictivas”, añadió.
Valdez lo sabe muy bien, no sólo porque tiene quince años de experiencia administrativa y clínica en HAS, sino también por un feo incidente días atrás. Resulta que el vidrio delantero del Centro fue quebrado una noche y se robaron un par de computadoras. Los asaltantes fueron dos adictos del crack.
¿Qué es el “éxtasis”?
Se le conoce con decenas de nombres, pero el más universal es “éxtasis”. Científicamente sus siglas son Mdma y su verdadero nombre es 3,4 metilenodioximetanfetamina. Se trata de una droga sintética y sicoactiva, que posee propiedades estimulantes y ligeramente alucinógenas.
Su consumo en Estados Unidos se hizo popular a fines de la década de 1980 y a principios de la de 1990, como sustitutiva de la heroína y la cocaína.
Según bibliografía proporcionada en la Oficina Ejecutiva del Presidente para el Control Nacional de Drogas, en Washington, esta droga sintética sicoactiva posee propiedades estimulantes y alucinógenas leves, que provocan en los consumidores sensaciones de placer, autoconfianza y mayor energía.
Asimismo, sensaciones de paz, aceptación y empatía. Los consumidores han declarado que experimentan sentimientos de acercamiento a otros y un deseo de contacto físico. Por eso le llaman la “droga de la amistad”.
Nada de inofensiva
Distintos investigadores, dice la documentación norteamericana, han demostrado que esta droga puede ocasionar graves problemas de salud y, en algunos casos, la muerte. Consumida en combinación con el alcohol, la Mdma se hace aún más peligrosa.
Sus efectos psicológicos duraderos pueden incluir confusión, depresión, problemas de insomnio, ansiedad y paranoia, refiere la documentación.
En la parte Norte y Sur de Chicago, HAS mantiene en funcionamiento ocho clínicas. Cuando iniciaron, 27 años atrás, sólo eran tres voluntarios y una secretaria. Hoy mantienen un personal de 150 empleados, la mayoría para el área clínica.
Anualmente reciben alrededor de 5,000 personas que necesitan rehabilitación, muchas de ellas remitidas por los jueces, la Policía o por grupos de alcohólicos anónimos. El 65 por ciento de los que atienden son de origen hispano, especialmente mexicanos, puertorriqueños y salvadoreños.
“Muchos años atrás, esa primera generación de hispanos inmigrantes, llegaba por problemas con el alcohol”, refirió Valdez, “hoy es por la mezcla de alcohol, cocaína, marihuana y éxtasis”. Y, entre los usuarios de origen afroamericano (negros), la combinación de heroína, crack y alcohol.
Fantasma de “Trafic”
El síndrome de la película “Trafic”, exhibida en los cines nacionales semanas atrás, siempre viene a la memoria al hablar del narcotráfico y del consumo de drogas en Estados Unidos. Es casi inevitable pensar en las escenas de la muchacha prostituida por la adicción y al padre, el “poderoso” Zar antidrogas, totalmente desesperado y deshecho.
“Está aumentando el consumo de drogas, a pesar de todos los esfuerzos que se están haciendo”, comentó Valdez, de la Clínica HAS. “Hace diez años, quienes venían aquí tenían un promedio de 35 años, hoy son mucho más jóvenes, y son remitidos por el abuso con tres o cuatro tipos de drogas”, añadió.
A su juicio, están incidiendo una serie de factores, entre ellos, la falta de comunicación de los padres con sus hijos, la incorporación de los jóvenes a las gangs (pandillas), y la falta de motivación académica. Paradójicamente, también el bienestar económico.
En Chicago, según Elbio Rodríguez, editor del periódico semanal “La Raza”, la comunidad latina se contabiliza en 1.5 millones. Los inicios de la inmigración se remontan a los años 20, cuando México se vio inmersa en guerras intestinas y revoluciones. Como resultado, años después se contabilizaban hasta 16 publicaciones en español.
El poder de compra del latino promedio en Estados Unidos, según encuestas que citó Rodríguez, de origen uruguayo, oscila en 38,000 dólares anuales y en el caso de los que viven en Chicago, corresponde a 45,000 dólares.
“Se trata de una comunidad joven, en la que el 46 por ciento es menor de 27 años”, señaló Rodríguez. De acuerdo a los censos, el 69 por ciento de la población latina de Chicago es mexicana, 17 por ciento es puertorriqueña y 14 por ciento de otros países, entre los que destacan colombianos y salvadoreños.
“Hay lugares donde se está incrementando el consumo y la violencia por drogas”, afirmó Rodríguez. “La impresión que tengo es que no hay ninguna mejoría, en mi opinión, la guerra contra las drogas es pura hipocresía, ya que las autoridades sólo le caen a los dealer (traficantes) menores, negros y chicanos”, añadió.
“En la droga tiene que estar metida gente del gobierno federal”, concluyó sin aportar evidencia alguna.
Cifras preocupantes
Según la documentación gubernamental de Estados Unidos, el consumo experimental del “éxtasis” por los adolescentes está ahora a nivel del de la cocaína, el crack y el LSD.
De acuerdo a los resultados de la Encuesta de Seguimiento de Actitudes de la Asociación para unos Estados Unidos sin Drogas, el consumo experimental ha aumentado del 5 por ciento en 1995 al 7 por ciento el pasado año y al 10 por ciento del 2001.
Asimismo, casi un tercio (32%) de los adolescentes en el año 2000 declararon que tenían “amigos cercanos” que consumían la droga sintética, lo que representa un incremento notable de la cifra del 24 por ciento en 1998.
Los riesgos de la Mdma, según estudios científicos, son deshidratación aguda y muerte por ataque o insuficiencia cardíaca. Además, los consumidores asiduos sufren de impedimentos notables en la memoria, en comparación con la población no consumidora.
Por otra parte, las menciones del “éxtasis” por el personal de las salas de urgencias, como causa de ingreso, aumentaron de 68 en 1993 a 2,200 en 2000.
El consumo parece haberse propagado prácticamente a todas las ciudades principales de los Estados Unidos, y también hay indicios de tráfico y uso indebido en las poblaciones menores. Por ejemplo, esas mismas encuestas indican que el uso del Mdma entre alumnos del 10º grado aumentó en 44 por ciento, entre un año y otro.
Por esa razón, las autoridades norteamericanas consideran al “éxtasis” como una de las amenazas más inmediatas para los jóvenes. En el caso de Nicaragua, lamentablemente, ya está tocando a las puertas y entró.