Desde que te fuiste

Dedicado a aquellas madres que ya no pueden escuchar nuestras palabras, pero que nos cuidan desde donde estén. Desde que te fuiste ya nada es igualni la vida, ni el cielo, ni la felicidadel día más brillante se ha oscurecido;y un frío helado recorre mi cuerpo cuando a mi mente asoman los recuerdosy me doy […]

Dedicado a aquellas madres que ya no pueden escuchar nuestras palabras, pero que nos cuidan desde donde estén.

Desde que te fuiste ya nada es igual
ni la vida, ni el cielo, ni la felicidad
el día más brillante se ha oscurecido;
y un frío helado recorre mi cuerpo
cuando a mi mente asoman los recuerdos
y me doy cuenta que te has ido.

Tu sonrisa, preciso decir que la extraño,
y no se borra aún pasando los años
cuando a mi agitado corazón traía la calma;
no puedo acostumbrarme a tu partida;
de cómo se fue consumiendo poco a poco tu vida
y el dolor encarnado de tu cuerpo y en tu alma.

Extraño ineludiblemente tus palabras claras
los regaños, bromas y consejos que dabas
y como tu cielo se convertía en mi abrigo;
al irte, sufrimiento y dolor exhalaban mis ojos
renuncié en tu despedida a ver tus despojos
pues prefería llevarme la imagen de tu rostro alegre
y vivo.

Desde donde estés cuida nuestros sueños
nunca olvides que con amor te recordaremos,
hermana, esposa, madre, tía y mujer
y por todas las cosas que aún puedas ser
guarda lugar cuando volvamos a estar contigo.

Mayling Sánchez Pérez

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