Mariela Ocón Rodrí[email protected]
Mientras el nuevo director general Fernando Alemán recibe esta mañana de manera informal las instalaciones del Instituto Nacional de Cultura (INC), el nuevo sindicato de trabajadores y los artistas nacionales marcharán hacia las instalaciones del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, repudiando el recorte presupuestario.
La marcha se realizará con el fin de dar a conocer el repudio por este recorte, según Federico Matus, secretario del sindicato del INC, quien añadió si se recorta más el próximo año, cerrarán sus puertas.
Clemente Guido, ex director de Cultura, catalogó de “capitalismo salvaje” la decisión irracional que tomó el gobierno al recortarle el presupuesto en 1 millón 725 mil córdobas, “es una destrucción al arte y cultura de Nicaragua”. Guido quien ayer de manera formal renunció a la Dirección General del INC y a la Junta Directiva del Teatro Nacional Rubén Darío, precisó que se está pone en riesgo el cumplimiento del convenio establecido con el Gobierno de Suecia de aproximadamente tres millones 550 mil córdobas, que serán utilizados para la restauración del Convento San Francisco y la Biblioteca Nacional.
Guido solicitó al presidente Arnoldo Alemán tender la mano a la institución cultural para que en los próximos cinco meses los artistas puedan continuar laborando.
“La solución es sencilla, pueden recortar el dinero que será utilizado en inversión pública y que aporte (el gobierno) la contraparte de 410 mil córdobas para ejecutar los proyectos con Suecia”, manifestó.
Aclaró que va a continuar al frente de las fiestas de Santo Domingo y que su relación de amistad con el presidente Alemán y su familia continúa sin problemas.
Por su parte el presidente Arnoldo Alemán en su programa radial, justificó el recorte a Cultura, expresando que eso sucedió en todos los ministerios y culpó a Daniel Ortega ya que en los 80 dejó una deuda superior a los 12 mil millones de dólares.
Alemán manifestó que el recorte es una exigencia de los organismos internacionales para continuar con el programa económico y poder ingresar en la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC).
“Ese es el trago amargo. A pesar del costo político lo tenemos que hacer, porque sino nos botan del ESAF”, expuso Alemán.