El presidente cubano, Fidel Castro, habla con periodistas luego de su reaparición tras el desmayo sufrido hace 11 días. LA PRENSA/AP.

Sucesor de Castro en la palestra

Fidel Castro insiste en que su hermano Raúl lo reemplazará Pero “no sólo está Raúl, sino una pléyade de jóvenes nuevos y con talento’’, añadió el líder cubano Anita Snow (AP) LA HABANA.- Por unos minutos, Cuba pudo ver una muestra de las emociones que surgirán a lo largo de la isla el día en […]

  • Fidel Castro insiste en que su hermano Raúl lo reemplazará
  • Pero “no sólo está Raúl, sino una pléyade de jóvenes nuevos y con talento’’, añadió el líder cubano

Anita Snow (AP)

LA HABANA.- Por unos minutos, Cuba pudo ver una muestra de las emociones que surgirán a lo largo de la isla el día en que Fidel Castro muera.

Impresión, tristeza y miedo fueron algunas de las reacciones inmediatas a lo que el gobierno calificó como una “momentánea fatiga’’ de Castro, durante una manifestación en las afueras de La Habana, el pasado 23 de junio. Agentes de seguridad retiraron rápidamente al dirigente de 74 años de edad, desfallecido ante los micrófonos bajo un intenso sol.

Jóvenes asistentes quedaron asombrados ante lo sucedido. Algunos lloraron. En áreas residenciales de La Habana, la gente corrió frenética a contarle a los vecinos que algo le había pasado al “Comandante’’.

La tensión se redujo cuando, minutos después, Castro retornó al podio para asegurarle a la gente que se sentía bien. Sin embargo, el suceso recordó a los cubanos que su “máximo líder’’ es un mortal.

NUNCA HABIA SUCEDIDO

“El hecho nunca había sucedido’’, dijo Mauro Sampera, un vendedor de libros viejos en el centro capitalino. “No estamos acostumbrados a eso’’, agregó.

Negar la muerte es común en Cuba, y la de Castro, en particular, ha sido por largo tiempo un tema tabú en esta sociedad socialista que rinde tributo a la inmortalidad de las ideas y los principios.

Es un elemento de la idiosincrasia que el propio Castro parece entender mejor que los funcionarios de su gobierno, que acallan a quienes se atrevan a mencionar que el líder cubano, como todo hombre, morirá.

“En la población hay cierta conmoción ante el suceso natural de la muerte’’, dijo Castro a reporteros el viernes pasado.

CASTRO RECONOCE INQUIETUDES

“Pido perdón al pueblo de antaño el día que me ocurra algo… [por] el pasajero disgusto que le pueda ocasionar’’, añadió el dirigente, quien cumplirá 75 años el próximo 13 de agosto.

Castro, en el poder desde el triunfo de la revolución cubana el 1 de enero de 1959, reconoce que hay inquietudes por la interrogante de quién lo reemplazará.

Castro ha insistido por años en que su hermano Raúl, ministro de Defensa y de 70 años de edad, será quien le reemplace. Tras su desmayo, reiteró esa afirmación varias veces.

Castro aseguró a la prensa el viernes que su hermano menor “tiene buena salud… y realmente después de mí es el que tiene más experiencia, más conocimiento, quizá no se le conozca bien’’, entre la población.

Pero “no sólo está Raúl, sino una pléyade de jóvenes nuevos y con talento’’, añadió.

Los detractores de Raúl Castro aseguran que carece del carisma de su hermano, lo que le impediría ganar el apoyo popular necesario para seguir un gobierno al modo del actual presidente.

Pero el menor de los Castro cuenta obviamente con la lealtad de sus generales, muchos de los cuales lucharon con ambos hermanos en la revolución, y parece tener el firme control de las tropas y las armas.

«ERA POST-CASTRO»

La dirigencia cubana se molesta cuando oye hablar de una “era post-Castro’’, y asegura que las ideas del dirigente sobrevivirán. “No habrá época post-Castro’’, dijo Lage la semana pasada en Nueva York, donde asistió a un foro de las Naciones Unidas. “Y no porque no vaya a morir. A Fidel lo continuarán sus ideas. Las ideas de Fidel y las ideas del socialismo están cada vez más enraizadas en nuestro país’’.

LOS CONTRINCANTES DE RAUL

– Entre otros de los candidatos mencionados como posible sucesor de Fidel Castro, está Carlos Lage Dávila, de 49 años, el arquitecto de una serie de modestas reformas económicas implantadas en la isla en los 90, y el hombre con una vasta experiencia en dirigir la economía y gobierno centralizados de la isla. Es además el secretario ejecutivo del consejo de ministros, o el gabinete, teniendo amplio control sobre las operaciones diarias del gobierno.

– Otro nombre que surge es el del veterano diplomático Ricardo Alarcón de Quesada, de 64 años, presidente del parlamento cubano desde marzo de 1993 y por largo tiempo el brazo de Castro para llevar los asuntos con Estados Unidos. Fue canciller y dos veces embajador de Cuba antes las Naciones Unidas.

– Y luego está el ministro del Exterior, Felipe Pérez Roque, de 36 años, un ex secretario de Castro que fue quien tomó los micrófonos y calmó a la población el día del desfallecimiento del dirigente.

– Es el más influyente de los jóvenes funcionarios, en un momento en que el gobierno trabaja por reafirmar los ideales socialistas en las nuevas generaciones.

– Pérez Roque tenía siete años trabajando como secretario de Castro cuando fue designado ministro en mayo de 1999. El diario Gramma, del Partido Comunista de Cuba, lo describió como “familiarizado, como pocos’’ con el pensamiento del presidente.

– Pero mientras hablar de la sucesión parece ahora medianamente aceptable, no lo es la discusión abierta sobre un posible cambio en el sistema.  

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